17 Mar, 2010 - 07:58:04
Las lluvias de mayo son determinantes para la recarga de agua de las reservas freàticas (subterràneas) del paìs
Por: Juan Carlos Lòpez

Contaban los abuelos que en el río había una mujer que se bañaba con un guacal de plata y que seducía a los hombres antes de mostrar su rostro. Que causaba locura a aquellos que buscaban una aventura en las aguas de aquellas quebradas, muchas de las cuales ya solo existen en la historia local de algunos pueblos porque el agua dejó de fluir.
Esto, porque en el país hay dos clases de ríos: permanentes e intermitentes. Los primeros son los que forman la red hidrológica del país, como el Motagua o el Polochic; y los segundos, las quebradas y riachuelos que por la deforestación y contaminación han disminuido su caudal o hasta desaparecido.
Como una compleja red capilar, el sistema de ríos de Guatemala cuenta con miles de ramificaciones de las que no hay un registro detallado, pues muchas veces cruzan poblaciones y en cada una tienen nombres diferentes, por lo que su deterioro ha pasado desapercibido.
Según Víctor Pérez, del Insivumeh, los departamentos con el mayor riesgo de que sus ríos sufran descensos en sus caudales son los que se ubican en la costa sur y en el Corredor Seco. No así los fronterizos con Belice, México y Honduras, que cuentan con una irrigación aceptable de afluentes principales.
En el país hay unos 40 ríos principales, y las ramas que de estos derivaron permanecen ocultas hoy entre montes y laderas. Ahora se llaman cauces, pero llevan nombres de ríos. Son cicatrices que no hace mucho llevaban agua para saciar la sed de la tierra. Eran desarrollo, salud y bienestar para las comunidades, que deberán enseñar otras leyendas porque sin el río tampoco hay “dama del guacal de plata”.
Fuente: dca.gob.gt
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