Todo buen hombre es un caballero, según lo concibe nuestra sociedad. En nuestro contexto social, caballero es un hombre que se porta con nobleza y generosidad. Dentro de esa generosidad se encuentra la costumbre o más bien la norma, de dar un trato preferencial a las mujeres, a los niños y a las personas ancianas o discapacitadas. La caballerosidad, según esta práctica, podría definirse como el sacrificio del hombre a favor de la mujer y de los más necesitados.
Nos debemos preguntar cuál es la razón de este comportamiento. ¿Por qué actuar así y no de otra manera?
Para tratar de responder esta pregunta, tendríamos que remontarnos al origen del concepto de caballerosidad.
Este término se originó hace siglos. La historia nos dice en la Europa medieval, el Rey o señor feudal era escoltado por unos hombres montados a caballo quienes honraban al gobernante a cambio de dinero o parcelas. El caballero era un hombre de noble linaje, que por sus nobles acciones era ascendido a este título.
Pasado el siglo XV, esta distinción fue otorgada a civiles como recompensa a sus actos a favor de la comunidad. La misión histórica de los caballeros era la de proteger al Rey, al señor feudal, pero sobre todo, a los débiles e indefensos, quienes podían ser presa de diferentes peligros.
Al relacionarlo con el tema de la mujer, nos damos cuenta que el concepto de caballerosidad puede parecer fundamentado en la “debilidad femenina”. Pero más bien, debe entenderse como un trato deferente no sólo para las mujeres, sino también extensivo a los niños, ancianos, discapacitados o personas con impedimentos físicos.
En la actualidad las ideas feministas han llevado a algunas mujeres a rechazar la caballerosidad por considerar que está fundamentada en el machismo, al juzgar débil e inútil a la mujer. Sin embargo, constituye una cuestión de educación, tanto de hombres como de mujeres. La imagen de un hombre se aquilata cuando se comporta como un caballero. Y la imagen de una mujer nada pierde si recibe los beneficios de la caballerosidad dedicada a las damas.
Comportarse como un caballero no pasa de moda. Los pequeños detalles hacen una gran diferencia. Los hombres no deben temer al ridículo por comportarse con caballerosidad. Dejar pasar a las mujeres primero, cederles el asiento en el autobús, ponerse de pie para saludarlas, etc. son aspectos que los harán sobresalir entre la mayoría, que frecuentemente muestra su falta de educación y consideración hacia el prójimo.
Comportarse como un caballero hace que una mujer se sienta especial y única. Lo importante es mostrar la caballerosidad como algo auténtico de la personalidad y extendido tanto a las damas como a las personas que necesitan de mayor deferencia.
Ser caballero es importante porque es un rasgo de personalidad, una conducta y una actitud que no van a pasar desapercibidos. Nada hay más desagradable que un novio o esposo que refleje conductas groseras y maleducadas. A continuación, se mostrará cómo debe ser la actuación de un caballero con relación a la pareja:
Un caballero se mueve en el subconsciente de cada mujer. Es capaz de cubrir hasta su más mínimo anhelo. No necesita que la mujer a su lado diga lo que quiere. Es capaz de leer el pensamiento. Todo el arte de lo que ellas llaman compresión radica en esto: Anticiparse a sus deseos.
Un caballero recuerda las fechas, los lugares, es puntual; Con eso demuestra que siempre esta pensando en la mujer que tiene al lado, aunque tenga otras cosas que hacer.
Un caballero va bien vestido, perfumado, y nunca llega con las manos vacías. Hace de si mismo un regalo para su mujer. Seduce con su presencia como un cuadro antiguo. Graba en la retina de ella su imagen. Sabe que cuando lo evoquen en el recuerdo saldrá favorecido.
Un caballero deja hablar siempre a la mujer. Es más importante escuchar; no solo por caballerosidad sino porque cada una de sus palabras encierra un secreto, una clave que tendremos que decodificar para llegar a su centro.
Un caballero es paciente, no le interesa ganar una discusión. Es difícil saber cuando abandonar una tema, incluso dándolo por perdido; sin embargo el caballero lo hace sin que su orgullo se dañe en lo mas mínimo. Así demuestra su verdadera grandeza.
Estas son algunas de las reglas que observa un caballero. Síganlas y serán en la mente de las mujeres aquellos príncipes azules con los que soñaron. No tengan vergüenza, ni les importe que sus amigos se rían de ustedes. La historia los absolverá.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com