El poder creador es una de las facultades que más proporciona al ser humano un sentimiento de felicidad y, con bastante frecuencia, la mejorÃa económica.
Esa facultad se encuentra latente en muchas personas, pero tiene más fuerza en aquellas que se reconcentran en sà mismos, a los que suele denominarse “introvertidosâ€, personas que además de su trabajo cotidiano, pueden desarrollarse en otras áreas como el arte, la filosofÃa, la literatura y otras, por su naturaleza soñadora, visionaria, poética y musical.
Estas personas casi siempre son tÃmidas ante la comunidad. No es corta la lista de los genios creadores que han padecido cierto grado de retraimiento al consagrarse a sus obras grandiosas que les han dado la inmortalidad. Todo lo que les ha faltado de sociabilidad lo han ganado en poder creador, razón por la cual, su timidez ha sido compensada con creces.
La facultad espiritual de crear obras maestras ha venido decayendo a causa del progreso tecnológico, de la incontenible sobrepoblación de las masas y por la prisa que invade al ser humano para ganar dinero.
Si fuera posible eliminar la angustia que causan los apuros de dinero, los hombres de poder creativo gozarÃan de una serenidad de pensamiento que se reflejarÃa en la calidad y magnitud de las obras que proyectan.
Está comprobado que los seres humanos capaces de crear, con más razón si se trata de personas introvertidas, trabajan más y mejor si no están acosados por las dificultades económicas.
La precaución más elemental para desarrollar la creatividad sin inquietudes y temores, consiste en equilibrar la situación económica para no verse comprometido seriamente en los asuntos económicos y financieros.
Un fondo de reserva es indispensable y quien comprenda su importancia ahorrará todo lo que pueda con la mira de aplacar cualquier contingencia y no verse sorprendido sin dinero en un momento apurado.
Una reserva asÃ, serÃa como una patente contra el temor, con la cual se podrÃa conquistar cierto grado de tranquilidad en beneficio de la calidad y eficiencia de la obra creativa que se desarrolla. El temor, como el peor germen de la timidez, paraliza la labor creativa y la ejecución de un buen trabajo.
Fuente: Sonia MarroquÃn Rojas/DeGuate.com