El resultado editorial en el que confluyen muchos de los deseos latinoamericanos

Ari Folman, nacido en Haifa, Israel, en 1962, es un director de cine, guionista y compositor israelí. Siendo muy joven, a los 19 años fue testigo de la masacre de Sabra y Chatila porque formaba parte del ejército israelí de las Fuerzas de Defensa. Esta experiencia incidió en una película en la que se revelan las interioridades de un soldado y sus recuerdos y olvidos. Igual que Marcel Proust, el gran novelista francés, creo un método propio para que los recuerdos afloren sin ser tocados de nuevo por la conciencia. Esto hace que su película sea llena de todos los terrores y también de todas las capacidades que poseemos los humanos para modificar lo que en realidad vivimos.
Desde el año 2006 ha sido el escritor de la serie dramática Parashat Ha-Shavua, emitida por el canal israelí Hot 3.
Los hechos de Sabra
y Chatila
El 14 de septiembre de 1982, el líder maronita y mandatario electo libanés, Bashir Gemayel, fue asesinado junto con más de cuarenta personas por la voladura con explosivos de las Fuerzas Libanesas, una milicia cristiano-falangista aliada de Israel. La acción terrorista se atribuyó al agente sirio Chartouni.
Para el mediodía del 15 de septiembre, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) habían rodeado completamente el campamento de refugiados de Sabra y Chatila y controlaban todas las entradas y salidas del campo.
Ariel Sharon y el Jefe de Estado Mayor, Rafael Eitan, se reunieron con las unidades de la milicia cristiano-falangista libanesa para invitarlas a entrar en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila. En el marco del plan israelí, los soldados israelíes tenían que controlar el perímetro de los campamentos de refugiados y prestar apoyo logístico, mientras que los milicianos falangistas tenían que entrar en los campamentos, encontrar combatientes de la OLP y entregarlos a las fuerzas israelíes. Las reuniones terminaron a las 3 de la tarde del 16 de septiembre.
Alrededor de las cuatro de la tarde, 1,500 milicianos cristianos se reunieron en el Aeropuerto Internacional de Beirut, ocupado por Israel, bajo el mando de Elie Hobeika.
La primera unidad de 150 falangistas, armados con pistolas, cuchillos y hachas, entraron a las 6 de la tarde en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, situados en las afueras de Beirut. Su misión era localizar posibles guerrilleros en retirada de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y desarmarlos, pero lo que sucedió en realidad fue una masacre de palestinos, la inmensa mayoría civiles indefensos, que se prolongó durante más de 30 horas. Durante la noche las fuerzas israelíes dispararon bengalas para liluminar los campamentos. Según una enfermera holandesa, el campamento estuvo tan brillante como “un estadio deportivo durante un partido de futbol”.
Durante las siguientes 36 a 48 horas los falangistas libaneses masacraron a los habitantes de los campamentos de refugiados. La cifra precisa de muertos ha sido siempre objeto de disputas y oscila entre varios centenares (12 a 14) a manos de libaneses en un conflicto interno, según fuentes cristiano-libanesas, israelíes y árabes.
Esta matanza es la que a Folman lo ha cuestionado tanto que la ha hecho película, y para estar de acuerdo con su conciencia, la realizó por medio de dibujos animados, técnica que para los mismos efectos ha sido utilizada frecuentemente.
Son raros los casos en que mediante la animación se abarquen historias reales, y todavía más si son historias que tienen que ver con las actitudes más deleznables del ser humano.
Folman dice: “Al tener a mis hijos algo cambió. Fui y le dije al Ejército que quería terminar con mis obligaciones militares. Ellos dijeron que debía hablar con un psicólogo dos horas a la semana. Me di cuenta de que nunca había hablado con mis amigos acerca del pasado y tampoco ellos conmigo. Había grandes lagunas en mi memoria, lugares que nunca toqué todos esos años. Empecé a pensar y después empecé a tener sueños y a soñar despierto”.
Este es el origen del filme más conocido y laureado de Folman, con el cual relata su historia de ir descubriendo y reviviendo un pasado hasta entonces oculto, explorando así lo engañosa que es la memoria y la manera como muta en algo completamente nuevo.
Datos interesantes
En algunos casos, los filmes realizados por los mismos protagonistas de la historia se ven disminuidos al convertirse en monólogos y no ofrecer una visión amplia. En el caso de Folman no es así. La investigación y la estimulación extiende las sensaciones y el conocimiento sobre esta historia, que tiene como eje central el conflicto entre Israel y Líbano. Esto se da en parte por los recursos del cine documental bien utilizados.
Fuente: dca.gob.gt