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El esfuerzo y la investigación para recuperar a Julio Zadik
10 Ago, 2009 - 16:11:10

El primero en admirar el trabajo de Julio Zadik fue su nieto Estuardo Porras Zadik. Llevó a mostrar el mejor material al Museo de Arte Moderno de Nueva York, y le dijeron que el fotógrafo valía la pena, que eran fotografías magistrales, pero que ellos no tenían el tiempo necesario para investigar y reconstruir todo ese legado. Estuardo comenzó su búsqueda de alguien idóneo y después de batallar un poco encontró a Valia Garzón, seria, historiadora de arte y conocedora del medio.

Desde el principio, Valia sintió que era una tarea seria limpiar los negativos, entregar meses, formar un equipo para estudiar y salvar esas miles de fotografías con el característico olor penetrante de los químicos propios de ese arte. En fin, una tarea de planificación, de ordenamiento, de investigación. Estuardo siempre acompañando, siguiendo, aprendiendo y apoyando en lo económico.

El esfuerzo tuvo su re­sultado. Después de meses de trabajo, ahora se nos presentan cientos de fotografías en el recinto del convento jesuita en La Antigua Guatemala, y además un libro con sus mejores fotografías, que nos hablan de una historia muy particular de Guatemala y de un fotógrafo que comenzó retratando paisajes, luego personas en sus actividades diarias. Le dio mucha importancia a la gente del campo,  a los caracteres típicos de los pueblos que visitó y así va apareciendo la medianía del siglo XX con sus personajes, sus calles sin asfaltar, sus viejas iglesias y sobre todo su gente, sus diferentes atavíos, sus diferentes rostros, bañándose, caminando, platicando, hasta que termina pintado con la fotografía, haciendo círculos, líneas, cada vez más abstracto, cada vez más allá del blanco y el negro, mucho más allá de lo que se nos olvida cuando lo vemos, y Zadik trató  de que no se escaparan esas formas.

 trabajo que debemos admirar juntamente con la perfección de las fotos de Zadik es el esfuerzo y la dedicación para rescatar a uno de los fotógrafos más significativos para Guatemala. Zadik está a la altura de Bulton, de la Mondotti, de Lola Álvarez Bravo, y todo esto se lo debemos a la labor investigativa de un equipo que estuvo siempre bajo la dirección de Valia Garzón. Con esto nos acercamos ya a una curaduría profesional y un trabajo de investigación que hará escuela.

Un fotógrafo moderno
en Guatemala (1937-1965)

Zadik se autocalificaba siempre como aficionado a la fotografía. Entre las varias acepciones que tiene el término en nuestra lengua, seguramente él usaba una de sentido positivo: aficionado es aquel que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, oficio, deporte, etcetera. El problema es que la definición anotada tiene, asimismo, un cariz despectivo: el aficionado es el que no llega a ser un profesional.

Podemos convenir en que Zadik era un aficionado únicamente considerando que la fotografía no significaba su sustento económico y no estaba obligado a ejercerla habitualmente como una responsabilidad laboral. Sin embargo, tampoco era para él un pasatiempo; es decir, una práctica cuyo fin era compensarlo de sus cargas cotidianas como hombre de negocios, por lo que nos vemos precisados a encontrar una mejor fórmula para explicar su relación con ella. Podría ser aceptable la siguiente: la fotografía era para Zadik una práctica sistemática y consecuente en su indagación artístico-visual del mundo, anclada en la fe moderna de que un eficaz sondeo de la “apariencia” de las cosas —como el conducido por el arte— nos posibilita el acceso a la “esencia”, a una visión “íntima”.

Llevando lejos las secuelas de este aserto, Zadik añade nuevas vías a sus pesquisas a partir de los años cincuenta, alguna de extraordinaria fertilidad y capaz, inclusive, de marcar su impronta en otras que había transitado previamente. Si bien Zadik siguió siendo un hombre sensible a lo que él llamara los “grandes e innumerables valores fotogénicos” de Guatemala, su preocupación por la forma, el fragmento y el detalle lo condujeron, por un lado, a la abstracción fotográfica y, por otro, a estudios de elementos naturales pequeños y hasta minúsculos: hojas, flores, insectos...

Una joven crítica de arte recién establecida en el país, Josefina Alonso de Rodríguez (1926-2008), percibió puntualmente el alcance de ese distanciamiento o —quizá mejor— despojamiento del objeto que se estaba manifestando en cierta zona de la obra de Zadik, quien todavía mantiene en esos años una actividad artística relativamente pública, cuyo epílogo parecería ser su exposición individual en el bisoño Club Fotográfico de Guatemala, en 1963. Ya para esta fecha, Zadik también había interrumpido sus envíos asiduos a concursos, tanto locales como, en especial, internacionales, luego de haber obtenido premios significativos. Con todo, es indispensable aclarar que esos certámenes se efectuaban dentro de una estructura legitimadora que no incidía directamente sobre el campo del arte en general. Dicho de otro modo, sus dividendos en términos de posicionamiento artístico eran bajos, cuando no nulos.

Pese a los esfuerzos desplegados por Zadik para difundir su fotografía, al alborear los años sesenta era evidente que ésta no había logrado una visibilidad internacional de importancia. Y aunque dentro de la propia Guatemala recibía señales de estima, su reputación no excedía la otorgada a un arte menor.

Sin horadar el silencio no cambió nada sobre su quehacer fotográfico ante el escenario cultural guatemalteco durante las postreras décadas de su larga vida —excepto por alguna aparición efímera en la prensa—, Zadik continuó trabajando incansablemente. Más aún, mantuvo incólume su curiosidad y espíritu investigativo: su pasión por la fotografía solo sucumbió a las ataduras impuestas por la vejez.

(Tomado del libro JULIO ZADIK.  Textos de Valia Garzón Díaz y Antonio Navarrete).

Curadora

Valia Garzón Díaz

Nació en Cuba, 1968. Reside en Gua­temala desde 1997.

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana (1992). Fue especialista en Artes Visuales de la Casa de las Américas de la Ciudad de La Habana entre 1992 y 1997. En esta entidad organizó numerosas exhibiciones con artistas contemporáneos y maestros latinoamericanos, además que colaboró  en publicaciones de Cuba y el extranjero.

Entre 1997 y 2003 fue curadora de la Fototeca Guatemala del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica (CIRMA), en Antigua Guatemala. Durante ese tiempo logró que aumentaran los fondos de la colección de 15 mil a 150 mil imágenes y realizó varios proyectos curatoriales que reflexionaban sobre la historia de la fotografía guatemalteca desde su surgimiento hasta la contemporaneidad.

En los últimos cinco años, se ha desempeñado en el medio cultural guatemalteco y centroamericano, realizando numerosos proyectos en el ámbito de las artes visuales y como asesora de coleccionistas privados. Es coautora de los libros Memoria. Artes visuales cubanas del siglo XX, (con José Veigas, Cristina Vives y Dannys Montes de Oca), California International Arts Foundation, Estados Unidos, 2001; Las hondas guatemaltecas (con Anabella Paiz), La Ruta Maya, Conservation Foundation, Guatemala, 2007. Y Julio Zadik, un fotógrafo moderno en Guatemala, 1937-1965 (con José Antonio Navarrete), Zadik Editores, 2008.

Es fundadora de Consultores de Arte, S.A., empresa que brinda asesoramiento a coleccionistas privados de arte en la región centroamericana. En el 2008 integró el Comité Curatorial de la XVI Bienal de Arte Paiz en Guatemala.

Actualmente su trabajo se ha regionalizado con mayor intensidad realizando proyectos curatoriales, editoriales y de asesorías en toda el área. Es colaboradora del Comité Organizador de la Subasta de Arte Latinoamericano Juannio (Guatemala), del Comité Organizador de Sumarte, Subasta a beneficio del Museo de Arte de El Salvador (MARTE) y del Comité MARTE Contem­poráneo que apoya a artistas emergentes salvadoreños y recauda fondos para las actividades relacionadas con arte contemporáneo que realiza el Museo MARTE en El Salvador.

Fuente: dca.gob.gt


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