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Danza
Baile de El Caballito
14 Nov, 2009 - 10:14:01

Es otro elemento del folklore del departamento del Petén, consiste en una armazón que simboliza un caballito, confeccionado de bejucos, cubierto de piel de vacuno, venado o de cartón.  Se adorna con papel de china y flecos de distintos colores.  Dentro de El Caballito se coloca el jinete, cuyos pies le dan movilidad.  Sobre el cuerpo de El Caballito van las piernas hechizas del jinete, que son un par de botas con polainas. El Caballito es maniobrado también a través de riendas que guía el jinete.

El baile  se conoce con el mismo nombre, es interpretado en las celebraciones de las ferias de dicho departamento.  El Caballito, con el personaje que lo monta, sale a bailar con La Chatona y los Mascarudos, éstos últimos están disfrazados de españoles conquistadores. El Caballito, identifica el caballo morcillo porque venía enfermo, el cual Hernán Cortés dejó a los itzaes para que lo cuidaran.  Según los cronistas españoles, este caballo murió porque no recibió una alimentación adecuada.   Con el fin de pacificar a través de la cristianización a este indómito y valiente pueblo, los frailes franciscanos Órbita y Fuensalida, llegaron a la isla de Noj Petén (hoy Flores) en 1918, cuando el gobernante era el 3er Can Ek.  En un templo o cúes, encontraron un Caballo de Piedra o Tzimín Chac (Caballo de Trueno o Rayo), que era idolatrado; los frailes lo destrozaron. Los relatos de los españoles, refieren que los itzaes confundían al Caballo con el jinete, lo cual es semejante a la alusión de la muerte de Tecún Umán.  Esto es falso, los itzaes le rindieron culto al caballo, porque lo consideraron valioso, les parecía un natural medio de transporte de bajo costo, que se mantenía con zacate, grama y agua.

La historia del origen de El Caballito fue recogida en el pueblo maya de San Andrés, por el T.U. Hugo Pinelo en su Informe Final de la carrera de turismo, investigación orientada por el ingeniero M.T. Pinelo.  Este informe lo dio don Antonio Manzanero, historia que le contaron sus abuelos.  Esta tradición explica que los itzaes, no temían a los caballos de los conquistadores; por el contrario, los admiraban por ser de gran ayuda para al hombre.

Don José María Soza que refiere a otra historia dice: “…antes, existía una superstición nombrada El Caballito del Tío Vicente, el cual se ocupaba de asustar a los transeúntes que viajaban de noche en los caminos vecinales.  En la actualidad se construyen un Caballito, la armazón es de madera forrada, lo bailan en las mismas fiestas de enero, con su canto alusivo en estos versos: caballito del Tío Vicente/ échenle carga y no lo siente/ en otro tiempo asustabas/ ahora ya no lo haces/ tu tiempo ya ha pasado/ con todo lo que cargabas”.

El Caballito, asustó cuando cargó a Hernán Cortés.  El Tío Vicente fue posiblemente la persona que construyó el primer Caballito.  Los jinetes de El Caballito se distinguen por sus diversas habilidades en el baile.  Uno de los mejores bailadores fue Sóstenes Pinelo Zetina.  Actualmente es el joven Neftalí Peche, quien forma parte del Grupo Juvenil:  Pro Rescate de las Tradiciones de Petén.  Entre los constructores de Caballitos sobresalió: don Fabio Anastasio Montero (Don Tashito), don Chema Berges, don Cruz Reynoso. En la actualidad, de ello se encarga Julio Rodríguez, nieto de don Tashito.

Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com


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