Por: Rodolfo Arévalo

proyectos ultravileta presenta la primera exposición de Twain (Santiago Taccetti/Natalia Ibáñez Lario) en Guatemala
La danza se cree que es la primera de las artes por estar tan ligada al cuerpo y su movimiento. Esta vez se llevó a cabo un festival en el ámbito nacional de este arte tan diverso y de espectáculo. La directora del evento fue Kazia Orantes, quien ahora nos devela lo que pasó en esos días de movimiento.
El viernes 7 de mayo se llevó a cabo la última actividad del Primer Festival Nacional de Danza.
Durante 28 días se realizaron actividades referentes a la danza en distintos puntos de la ciudad de Guatemala, Rabinal, Antigua Guatemala, San Marcos La Laguna y Quetzaltenango.
El festival, que tuvo un enfoque más formativo que escénico, contó con la participación de artistas internacionales de gran trayectoria. Entre ellos, Andrea Zavala (México), Diguar Sapi (Panamá), Andrea Catania (Costa Rica), Mauricio Nava (México), Roberto Torres (España) y otros.
Entre los grupos nacionales que participaron podemos mencionar a Momentum, Ballet Guatemala, Ballet Moderno y Folklórico, Grupo de Proyección Folklórica Zoel Valdez, B-boys chapines y Renata Laparra, entre otros.
Este es el primer festival
que se realiza en Guatemala
Con poco tiempo, un presupuesto reducido, un equipo de trabajo conformado básicamente por cuatro personas (por increíble que parezca) y en un país en el que la danza está resurgiendo y sigue siendo el patito feo de las artes, bajo estas y otras condiciones es sorprendente que haya podido realizarse. Cabe entonces mencionar la participación y colaboración de instituciones que con un compromiso fuerte le entraron al reto (Artecentro, Caja Lúdica, La Cambalacha, Arteproyecto).
Las debilidades deberán tomarse en cuenta pa-
ra los próximos años, ya que definitivamente es un proyecto que debe continuar. El principal inconveniente se dio durante todo el festival ocurrió el 29 de abril, Día internacional de la Danza, en el que se consideraba el evento más importante del mes. Desgraciadamente no se tomó en cuenta la posibilidad de que lloviera, y todas las actividades que se llevarían a cabo en el teatro al aire libre y la plaza principal (que eran la mayoría) tuvieron que suspenderse, lo que dejó a más de 2000 estudiantes que estarían en el público sin presenciar ningún espectáculo y teniendo que regresar a decenas de niños, estudiantes y bailarines profesionales a sus casas. Desgraciadamente no había otra manera de poner solución de última hora a una torrencial lluvia.
Los otros problemas de organización tienen que ver esencialmente con limitaciones humanas, pero es claro que si no se tienen fondos para pagar personal y poca disposición al voluntariado, el equipo de trabajo será reducido y siempre habrá cosas que se salgan de lo posible. Aún así, la mayor parte de las actividades se realizaron con éxito.
Entre los espectáculos que se presentaron, uno de los que causó mayor impacto en el público guatemalteco fue Los suecos van hacia sus buenos hábitos, de la compañía española Nómada Danza Teatro. A pesar de las limitaciones técnicas que presentan los foros de nuestro país en general (principalmente equipo de iluminación insuficiente), el espectáculo dejó gratos resultados tanto para el artista como para el público.
Otro de los eventos de mayor éxito fue la Batalla Final de B-boys, que prácticamente abarrotó el teatro al aire libre.
Muchos de los talleres siembran una semilla en los participantes para abrir la visión de la danza, para encontrar caminos distintos, para entender que la danza va más allá del concepto limitado de espectáculo estético que muchas veces se tiene. Nos ayudan también a comprender y asumir que el camino por recorrer es largo y que hay mucho que aprender. Por esto, como comité organizador, consideramos que este formato de dar prioridad al área pedagógica debe continuar durante algunos años para concentrarnos en mejorar el nivel técnico e interpretativo de los bailarines, aportar a eliminar el claro divorcio que hay entre el teatro y la danza y fomentar la importancia del movimiento en la educación de los niños y la salud física y mental de las personas que no necesariamente quieren ser bailarines profesionales.
Fue interesante constatar el interés que hay en lugares fuera de la capital por talleres, presentaciones y actividades relacionadas con la danza y lo gratificante que es para los maestros nacionales e internacionales el intercambio que se da en los artistas y estudiantes que trabajan con otros métodos y enfoques en el área rural. Andrea Zavala, Mauricio Nava, Andrea Catania, Diguar Sapi y Roberto Torres dejan en Guatemala, en poco tiempo, grandes cambios en algunas personas… que contribuirán al desarrollo de la danza nacional. Se llevan también, como cada uno de ellos mencionó, a su manera, nuevos aprendizajes que surgen a partir del intercambio de un país tan rico culturalmente como fuertemente golpeado.
Con todas las limitantes y tropiezos considero que el festival tuvo más aciertos que errores y que es una puerta para que sigan pasando cosas en la escena dancística del país.
Fuente: dca.gob.gt