La edad no es un factor de riesgo en la conducción, aunque las personas mayores de 65 años deben adaptar los hábitos en el automóvil a su estado de salud

El envejecimiento de la sociedad también implica el envejecimiento de sus conductores. En la actualidad, uno de cada diez tiene más de 65 años, y las previsiones indican que en 2020 esta cifra se duplicará. Para muchos automovilistas, las personas de más edad representan un peligro al volante. Sin embargo, cada uno envejece de una manera diferente, y la vejez no es incompatible con la seguridad vial. De hecho, ni España ni los países de la UE establecen límites a la conducción por edad. Según datos de la DGT, menos del 5% de los implicados en accidentes de tráfico supera los 64 años.
Esta situación la reflejan las compañías de seguros, que no cobran recargo alguno a los mayores de 65 años, mientras que sí lo hacen con los más jóvenes. Las razones que llevan a los mayores a sufrir accidentes están asociadas con una disminución de la capacidad psicofísica, normal en el proceso de envejecimiento.
Fuente: revista.consumer.es