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Costoso título de los Yanquis
06 Nov, 2009 - 18:14:27

El beisbol profesional vuelve a tener en el trono de los reyes de la Serie Mundial a los Yanquis de Nueva York, quienes consiguieron su vigésima séptima corona con una coreografía triunfal que montaron el japonés Hideki Matsui, Andy Pettitte y el panameño Mariano Rivera.

El acto final llegó con el último out que sacó el segunda base dominicano, Robinson Canó, al tirar a la inicial la pelota de una rola por tierra que había pegado el jardinero Shane Victorino.

La pelota llegó al guante de Mark Teixeira y comenzó la gran celebración en el nuevo Yankee Stadium, donde antes Matsui, Pettitte y Rivera pusieron en escena las tres esencias del deporte del beisbol: el bateo oportuno y poderoso, el picheo dominador y un relevo que haga más fácil la buena defensa.

Todo lo anterior, con el ingrediente de una espera ansiosa de nueve años sin título después de haber ganado tres consecutivos y una inversión de 1,600 millones de dólares en salarios, que al final permitieron a los Yanquis justificar a las estrellas fichadas.

Matsui remolcó seis carreras para igualar un récord en un juego del Clásico de Otoño, mientras que Pettitte volvió a ser la figura en un duelo decisivo y Rivera simbolizó por quinta vez el triunfo de los Yanquis en la Serie Mundial tras los Filis.

El bateador designado japonés, parco en palabras tanto en su propio idioma como en el inglés, que no domina, lo dijo todo con el bate al impulsar seis carreras y se convirtió en el primer pelotero de su país que logró el premio de Jugador Más Valioso (MVP) en la Serie Mundial.

Matsui se quedó a las puertas del ciclo completo. Le faltó solo un triple, en una noche en que fue el gran verdugo para el veterano abridor dominicano Pedro Martínez.

Luego, en el montaje de la coreografía triunfal, llegó el turno a Pettitte, el lanzador zurdo nacido en Luisiana hace 37 años, pero con corazón y sentimiento tejano, que iba a imponer una vez más su clase desde el montículo.

En su primera apertura, con tres días de descanso desde septiembre de 2006, Pettitte ratificó su condición de ganador y campeón al espaciar tres carreras y cuatro imparables, cinco entradas y dos tercios, para incrementar a 18 su récord de victorias en juegos de la fase final, incluidos tres decisivos de la que concluyó.

Pero faltaba el protagonista ideal para el último out, y no pudo ser otro que el ya legendario Rivera, miembro, junto con Pettitte, el campo corto Derek Jeter y el receptor puertorriqueño Jorge Posada, de los equipos que se alzaron campeones en 1996 y 1998, 1999 y 2000.

Rivera, que salió con un out en el octavo episodio, volvió a dar cátedra de cómo tiene que lanzar un cerrador estelar en los momentos decisivos.

Se mostró seguro, concentrado, sin prisas, saboreando de la estrategia y los lanzamientos que iba a dedicarles a sus rivales, que poco a poco, hasta cinco, fueron eliminados.

A Rivera se unieron el resto de los peloteros para fundirse en una piña humana en el centro del Yankee Stadium, que completó su año inaugural con el vigésimo séptimo título.

Fuente: dca.gob.gt


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