Como cualquier ser vivo, las plantas que tenemos al interior de nuestra vivienda tienen sus necesidades naturales de luz, temperatura, agua y nutrientes. Y aunque es difícil establecer qué plantas son de interior y cuáles no, tampoco existen plantas cuyo medio óptimo sea el interior de una casa. Algunas admiten las condiciones interiores durante mucho tiempo, y otras tan sólo un par de semanas.
¿Pero cómo elegir una planta para el interior de su vivienda? Lo primero que se debe tener en cuenta es la luz que tendrá, ya sea natural o artificial, ya que ésta es un componente indispensable para su vida. No obstante, para algunas plantas el exceso de luz provoca quemaduras y necrosis lo cual afecta su crecimiento.
Es por esto, que debe asesorarse bien de las condiciones que require cada planta, antes de comprarla.
Si la planta se encuentra cerca a una ventana, es bueno voltearla regularmente para que reciba la misma luz en todas sus partes, sino se tuerce buscando la luz necesaria para su existencia. Cuando el sol es muy fuerte, las plantas se deben alejar un poco de las ventanas y al contrario si no hay mucho sol, acérquelas a la luz.
Temperatura y humedad
La temperatura es otro de los aspectos que deben tenerse en cuenta al ubicar una planta de interiores. En condiciones normales, una planta necesita para desarrollarse una media que varíe entre los 12 y los 24 grados. En general las plantas de interior no toleran bien las variaciones bruscas de temperature pues detienen su crecimiento y provocan la caída prematura de las hojas. Por esto, la repisa de una chimenea puede ser un soporte muy decorativo para las plantas colgantes, pero es necesario cambiarlas de lugar antes de encender el fuego porque el calor las mataría.
En hogares donde se usa el aire acondicionado y la calefacción se debe tener precaución de no ubicar las plantas muy cerca a dichos aparatos ya que sería exponerlas a temperatures extremas que les hacen daño.
En cuanto al riego, depende de la naturaleza de la planta y de su evaporación. Las plantas de hojas amplias y tiernas tienen mayor necesidad de agua, mientras que las de hojas estrechas y duras requieren riegos menos frecuentes. Sin embargo, la necesidad de riego será mayor, cuanto más elevada sea la temperatura, ya que las plantas transpiran y pierden agua por las hojas.
Antes de regar se debe examinar la tierra en la superficie de la maceta para ver su grado de humedad. Una maceta está bien regada y no necesita más agua cuando, tomando un poco de tierra con los dedos, está húmeda, pero apretándola no gotea.
Nutrientes, necesarios para su crecimiento
Las plantas necesitan ser alimentadas para subsistir, ya que las reservas naturales de la tierra se agotan. Por ello el uso de abono, ya sea líquido o sólido, orgánico o inorgánico, es necesario.
Toda planta necesita tres elementos nutritivos importantes: nitrógeno, necesario para el crecimiento; fósforo, imprescindible para la formación de las hojas nuevas y los brotes de flores; y potasio, útil para dar robustez y resistencia.