Son plantas muy fáciles de cultivar en el exterior, en un lugar donde casi no lleguen los rayos de Sol, pero casi siempre las utilizamos como plantas de interior.
Las azaleas se desarrollan muy bien en suelos ácidos (tierra de brezo o castaño), húmedos y bien drenados. Como tienen raíces superficiales, es mejor no enterrarlas muy profundamente. Se debe colocar siempre a media sombra, y bien protegidas tanto del calor como del viento; en cambio resisten sin problemas las bajas temperaturas.
El agua utilizada para el riego no deberá ser calcárea en ningún caso, y como fertilizante lo mejor es usar algún tipo de abono orgánico. No es necesario podarlas, pero sí retirar las flores marchitas en cuanto se vayan pasando.
Cuando se utilizan las azaleas como planta de interior, florecen fuera de época, al estar cultivadas en invernaderos, y se pueden comprar todo el año, Cuando las flores se marchitan, hay que sacarlas al exterior para que vuelvan a florecer. Una de las ventajas que tiene la azalea es que se adapta muy bien a las macetas, así resulta mucho más fácil proporcionarle todos los cuidados que necesita.
Fuente: Nosotras.com, mujer.com