Los poetas utilizan papel y tinta, pero Nery Velásquez sólo usó la fuerza de sus piernas y en cada pedaleo escribía lindas frases en la ruta para sellar su victoria
El ciclista petenero Nery Felipe Velásquez despertó inspirado. Por su mente únicamente pasaba el recorrido que debía transitar desde el punto de partida de la séptima etapa que lo conduciría hasta el parque central de Quetzaltenango.
El banderazo estaba programado para ser recibido en Retalhuleu. Sin embargo, por inconvenientes provenientes de campesinos que bloqueaban la entrada o salida de la capital del mundo, la organización de la 50 Vuelta Ciclística Internacional a Guatemala decidió que se iniciara frente a los hostales del Irtra. Así transcurrió vuelta y media de las seis programadas.
Durante este trayecto, los más de 70 pedalistas acordaron mutuamente suspender el circuito e iniciar de nuevo. Casi en el mismo lugar, pero ya con rumbo directo a Quetzaltenango, los dirigentes y organizadores aceptaron la propuesta y se volvió a recibir un segundo banderazo de partida.
La presión era grande para los pedalistas nacionales, que aún tenían la esperanza de adjudicarse la victoria y con ello descontarle tiempo al tico Juan Carlos Rojas, quien permanecía líder hasta ese momento.
Antes de esto, el técnico del equipo Café Quetzal y sus dos principales figuras, Manuel Medina y Nery Velásquez, se reunieron a planificar el trabajo durante la misma etapa y solo se dejó escuchar, de parte de Medina: “Trabajaremos juntos. Yo ataco y vos te lanzás. Tenés condiciones y tenés que aprovechar, pues yo me encargó de cuidarte la espalda. Sabés bien que podés subir sin problemas y ganar. Así es que ¡a echarle ganas!”. Todo esto, del venezolano al petenero.
Apenas se habían recorrido 12 kilómetros de los 45 programados, cuando las maravillosas letras del poema empezaron a plasmarse. Manuel Medina, venezolano del equipo Café Quetzal, fue el encargado de dar la voz de alarma. Al sudamericano se le unieron otros extranjeros, pero más atrás surgió la figura engrandecida de Velásquez, quien empezó a sacar ventaja en cada pedaleo.
El cronómetro empezó a mostrar un segundo de ventaja del petenero sobre sus perseguidores. El tiempo fue aumentando. Manuel el Gato Medina sigilosamente hacía su labor de doméstico, cuidando que los rivales del petenero no corrieran riesgo, mientras que el Negro continuaba su maravilloso esfuerzo hasta plasmarlo sobre la línea de meta. Para ese momento, el reloj ya marcaba la diferencia de dos minutos y 36 segundos de ventaja sobre el segundo lugar, posición que ocupó su compañero Medina.
Esta diferencia fue suficiente para recuperar el suéter de líder que el tico Juan Carlos Rojas le había arrebatado una etapa antes. Hoy, Nery Felipe Velásquez se encuentra con ventaja de un minuto y 44 segundos del segundo lugar de la clasificación, el mismo Rojas.
La octava etapa se disputará hoy, desde las nueve de la mañana, saliendo desde Quetzaltenango con rumbo a San Pedro Sacatepéquez, San Marcos.
Fuente: dca.gob.gt