Tan abochornada debe estar la licenciada Eugenia Villagrán, presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que no se ha presentado a la citación que le hiciera la Comisión de la Mujer del Congreso para que explique por qué ofreció su apoyo a las elecciones que se efectuarían de manera ilegítima en Honduras, con las cuales los golpistas hondureños pretenden legitimar su acción antidemocrática.

Por: Ileana Alamilla
La funcionaria se reunió, de manera oficial, con los golpistas y con el TSE de Honduras y, además, se aventuró a comprometer a Guatemala, ofreciendo el envío de observadores a ese proceso electoral que podría ser ilegítimo, a pesar de que hay una postura oficial del Gobierno guatemalteco en relación con la situación hondureña. Ofreció una conferencia de prensa después de la reunión con sus homólogos hondureños, en donde dijo: “En lo que Guatemala pueda apoyar al TSE de Honduras, estamos en la mejor disposición”.
Nuestro Gobierno, al igual que muchos otros, expresó su condena al golpe ocurrido en Honduras y, por lo tanto, desconoció cualquier autoridad gubernamental establecida a partir del rompimiento constitucional, por lo que llamó al orden al TSE.
La Cancillería, en un comunicado oficial, le recordó a Villagrán que la Constitución Política establece en su artículo 134 que todas las entidades descentralizadas y autónomas del país están obligadas a sujetarse a la política internacional que trace el Organismo Ejecutivo. En tal sentido, el ministro de Relaciones Exteriores, Haroldo Rodas, hace pocos días afirmó que Guatemala no reconocería ninguna elección que se lleve a cabo con el mando de un presidente de facto como Micheletti.
La funcionaria se está asesorando mal al buscar explicar su injustificable conducta, pues la respuesta a las críticas y al malestar gubernamental exhibe aún más a los integrantes del TSE que se sumaron a tan inaceptable actitud, ya que asegurar que el apoyo es al Tribunal Supremo Electoral hondureño, no solo es ridículo sino falaz. Esos entes son parte del Estado, no son otro Estado con su propia política internacional.
Es tan grave el asunto, sobre todo viniendo de un órgano tan importante, por cierto hoy bastante desprestigiado, que hasta se está analizando la existencia de una posible violación a la Constitución.
Es preocupante que quienes ocupan tan altas magistraturas, y que se supone son los garantes de procesos democráticos y los responsables de las justas electorales, tengan esa visión respecto al estado de Derecho y de la democracia.
La OEA, en su última visita a Honduras, reiteró que es imprescindible el pronto retorno a la normalidad democrática… dado el inminente inicio de la campaña electoral.
Es por eso que, en este caso concreto, la salida a la ruptura del orden constitucional no puede ser la realización de elecciones organizadas por un gobierno de facto, cuando aún es posible y necesario el restablecimiento de ese orden antes de la organización de ese proceso.
En este contexto, el TSE guatemalteco se constituyó en un respaldo internacional a los golpistas hondureños, contradiciendo la posición de casi todos los gobiernos de América Latina, de los EE. UU. y de la propia OEA.