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El pesebre napolitano
10 Nov, 2009 - 15:28:55

Casa mima cumple diez años de mostrar las tradiciones guatemaltecas

Beatriz Quevedo, directora ejecutiva de Casa Mima, nos cuenta la actividad de este museo en relación con las costumbres navideñas católicas, esta vez con una muestra especial desde Nápoles, Italia.

Desde que Casa Mima inició su recorrido por el campo cultural de Guatemala en diciembre de 1999, uno de sus objetivos claros ha sido apoyar y promover las ricas tradiciones de nuestro país.  Durante estos 10 años ciertamente ha consolidado esa visión con las exposiciones, que a la vez se han convertido en tradiciones por sí mismas.

Los misterios de la Navidad es una de estas exposiciones tradicionales de Casa Mima que muestra nacimientos y misterios, como decimos en Guatemala, de todas partes del mundo. Es maravilloso ver cómo cada año los coleccionistas enriquecen la exhibición con escenas de la Natividad de los lugares más recónditos.

En honor a los diferentes países que dentro de estas manifestaciones cuentan con grandes artistas y milenarias tradiciones, cada exposición es dedicada a uno en particular. Y haciendo toda justicia, cada año también reconocemos la labor de un artista local que trabaja en la creación de nacimientos típicos guatemaltecos.

Los misterios de la Navidad 2009 celebra su décimo aniversario, exalta los pesebres napolitanos y honra al señor Edín Antonio Coc Macz por sus excepcionales nacimientos en pashte con una exposición de las obras de este artesano de San Pedro Carchá, Alta Verapaz. 

Es para Casa Mima un motivo de gran orgullo, satisfacción y agradecimiento contar con el apoyo del Instituto Italiano de Cultura y de la embajada de Italia en Guatemala durante esta magna ocasión.

Sus orígenes
El culto y el arte del pesebre tienen orígenes muy antiguos, que se remontan a la Edad Media. Surgen de las representaciones sagradas que se desarrollaban en el  período de las fiestas navideñas y se dice que san Francisco de Asís quiso realizar un nacimiento por primera vez en un bosque del pequeño pueblo de Greccio, cerca de Roma, en la Navidad de 1223.

Sin embargo es en Nápoles y su provincia donde la práctica alcanzó el máximo esplendor y sofisticación viviendo una verdadera época de oro en el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III. El pesebre adquiere una personalidad muy peculiar y llega a disfrutar de una popularidad inusitada en el pueblo, que quiere llevar estas representaciones sagradas a sus hogares y desarrolla siempre una mayor perfección y riqueza expresiva de las figuras.

Es así como se originan las escenas tradicionales del pesebre napolitano, entre las cuales están el mercado, la hostería, la taberna, el cortejo de magos, la anunciación de los pastores y otras. En todas ellas brilla la vida apasionada y alegre de un pueblo en continuo movimiento.

No hay duda de que aún hoy la tradición artística del Belén es una de las más queridas por los napolitanos, quienes a través de las escenas del nacimiento de Jesús, y más allá de la ocasión festiva anual, plasman un pedazo de su propia historia personal. Prueba de ello es la extraordinaria cantidad de artistas napolitanos que desde sus talleres trabajan todo el año para conservar viva la tradición artesanal de la construcción del pesebre.

Fuente: dca.gob.gt


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