Por: Alejandro García
Han transcurrido décadas desde que el nombre del Trío Armónico se hizo presente en nuestro país. Sin embargo, dejaron una de las estelas más memorables de la historia musical en Guatemala.
Todo un legado de donde cosechar, un viñedo de canciones que formaron el pasado y forjaron el presente. Regresa a la vida el hito musical de este conjunto, que tomará el escenario el próximo 28 de febrero.

Alivio de luto
Se trata de una banda perdida en el tiempo. Hace ya más de 60 años este grupo colgaría los guantes. Esos azulejos con voz de terciopelo y coros de ángeles en cada acorde se despedirían. Ya no habría más telones, escenarios ni un bolero más de donde enamorar.
Sin embargo, la posteridad hace justicia. Ahora llega un bello tributo a la vida y obra de Fulvio y Julio Víctor Salazar, dos trovadores de antaño que figuran entre los arquitectos de la canción contemporánea guatemalteca.
El año era 1938. Los entonces aspirantes a músicos Fulvio, Julio Víctor y un tercer hermano, José Tránsito, fundarían la alianza del desde ya llamado Trío Armónico de Guatemala.
Los próximos años el conjunto vocal se presentaría en la radio TGX (Radio Liberal Progresista). Sus presentaciones se transmitían a diario. Continuaron su expansión formando parte de programas en vivo para la TGW. Dos años después de la creación del trío, el tercer hermano, José Tránsito, dejaría la banda.
En sustitución de este, el fichaje fue para Paco Pérez, autor de Patoja linda, Madrecita, Chichicastenango y, por supuesto, Luna de Xelajú. Durante esa época el conjunto continuó su relación con la TGW.
Además, fue contratado para la producción de anuncios musicales y formaría una alianza con la Orquesta Sinfónica Nacional y otros artistas como Mara Lidia Alvarado, Blanca Estela Palomo y la actriz Mildred Chávez.
Ese mismo año fueron contratados para presentarse en la Radio Morse y por primera vez en su historia salieron de gira al interior del país. Compartieron escena con la orquesta de Salomón Argueta y Augusto Cuéllar. Los años siguientes anidaron en los rincones artísticos más importantes del centro de la ciudad. Los teatros Capitol, Palace y Lux fueron testigos del talento musical del trío.
En 1949 se les une temporalmente Manolo Rosales. Asimismo, luego de más de una década de presentaciones en vivo, graban su primer disco, que incluía composiciones de José Ernesto Monzón. Por primera vez el Trío Armónico estaba compuesto por cuatro músicos: los hermanos Fulvio y Julio Víctor Salazar, Paco Pérez y Manolo Rosales. Sin embargo, no fue por mucho tiempo.
El día que murió la música
La noche del 27 de octubre de 1951, un pelotón de músicos alistaba maletas e instrumentos para abordar el avión C-47 de la Fuera Aérea Guatemalteca. La hermandad de artistas dentro de aquella nave incluía a Paco Pérez, Luis Rivera y Antonio Rubio.
También iban técnicos radiales como Roberto Aparicio y Casiano Castañeda, además de tres civiles. La aeronave alcanzó su capacidad máxima, de modo que los hermanos Fulvio y Julio Víctor esperaron en tierra el vuelo siguiente. Sin embargo, los músicos nunca llegarían a su destino.
La mañana siguiente el país despierta con la terrible noticia de que 27 de los pasajeros habían muerto. El avión despegó del aeropuerto de Santa Elena, camino a Guatemala.
Se esperaba turbulencia a mitad del vuelo. No obstante, minutos después del despegue el motor derecho se incendiaba. Se precipitó entonces al suelo. Sobrevivieron únicamente dos personas: Antonio Almorza y Zoila Luz Estrada.
“Yo todavía estaba muy pequeño, pero en la mañana llamaron a mi madre para avisarle que mi papá y mi tío habían muerto”, relata Ludwig Salazar. Desde entonces, cada 27 de octubre se celebra el Día del Artista Nacional, en conmemoración de la muerte de esas 27 almas creativas que iban a bordo de la nave.
Los años siguientes, el entonces dúo vio pasar a otros intérpretes, entre ellos Gladis Martínez (con quien lograron presentarse en Estados Unidos), la cantante Blanca Estela Palomo, Antonio Morales y Juan de Dios Quezada. En 1955 se desintegraría el trío definitivamente.
Ahora, más de cinco décadas después de la despedida del conjunto vocal, las guitarras, marimbas, mandolinas, pianos y voces evocan los espíritus del pasado para rendirle tributo a uno de los mayores hitos de la música guatemalteca. Con sabor a caoba añeja, vino tinto y tiernos valses, el Trío Armónico de Guatemala es uno de los estandartes de la música vocal del país. Y ahora el ayer nos saluda con un tierno guiño de la canción tradicional.
Publicado por: Axel Natareno
Fuente: dca.gob.gt