30 Oct, 2009 - 08:37:35
Otra de las actividades es reunirse en casas a contar historias de miedo y ver películas.
¿Truco o trato? ¿Dulces o dinero? Aunque el Día de Brujas o Halloween se celebra más en los países anglosajones, miles de guatemaltecos se preparan con disfraces y maquillajes macabros, algunos para pedir golosinas de puerta en puerta y otros para irse de fiesta con sus amigos a discotecas, restaurantes o bares.
La fiesta cobró auge en Guatemala hace muchos años y coincide con la celebración cristiana del Día de los Santos, el 1 de noviembre, y de los Santos Difuntos, el 2.
Los jóvenes y niños se aprestan a desfilar con sus mejores disfraces, que tienen un toque de miedo, pánico y terror, además de algo de humor, entre los que destacan Drácula, brujas con máscaras desfiguradas y monstruos, entre otros. En algunos lugares es premiado el mejor disfraz.
Las zonas 9 y 10, así como varios centros comerciales y restaurantes, ya lucen sus tenebrosas decoraciones entre negro y anaranjado, en las que sobresale la famosa calabaza o el ayote.
“No creo que los disfraces tengan que ver con el diablo o que sea malo. Lo hacemos por divertirnos”, cuenta Rocío González, quien busca apresurada un traje para la noche de brujas, que será celebrada con una fiesta en la casa de un amigo. Al mismo tiempo recuerda que desde pequeña esperaba ansiosa la fecha para pedir dulces con sus amigos.
Sin embargo, en un país como el nuestro, donde predomina la religiosidad, esa fiesta ha recibido críticas severas, pues se cree que dicha celebración es negativa y un culto al mismo demonio.
En la religión católica permanece la tradición de celebrar las fiestas de la época, que son la del Día de Todos los Santos y la de los Santos Difuntos, que se celebran con misas. La primera, para conmemorar a todos los santos, los que están o no en el calendario litúrgico. La segunda, para rogar por las almas que ya no están en la Tierra.
En los cementerios, las ventas con coloridas flores esperan la afluencia de personas que recuerdan a sus seres queridos. Incluso, algunas llevan comida y bebidas, pues se cree que las almas llegan a alimentarse por la noche.
Las fiestas también se celebran con comidas propias de la época, como el famoso fiambre, que se come una vez al año, además de los buñuelos, el ayote en dulce y las torrejas.
¿tiene O NO que ver con lo diabÓlico?
El antropólogo Celso Lara explica que dicha festividad se deriva de una la celebración que hacían los celtas cada 31 de octubre, cuando esperaban el nacimiento del sol, y concluía el 11 de diciembre, con el Día de Santa Lucía, que aún se celebra en Suecia. También era para conmemorar a sus antepasados.
Para ayudar a que saliera el sol, los pobladores se disfrazaban y sonaban piedras, tambores y otros instrumentos para que las tinieblas desaparecieran y llegara el astro rey.
El traslado de la celebración a las Américas se dio a partir del siglo XIV. Con la Segunda Guerra Mundial se convierte en una fiesta profana.
“La fiesta no tiene nada de diabólico. Se hace porque esperaban la llegada del sol, como esperamos que llueva”, afirma el también catedrático de Antropología de la Religión.
Lara explica que la fiesta viene a propagarse también con las tiendas de conveniencia y que empieza, sobre todo en América, con el intercambio de la calabaza y dulces.
“A lo largo de la historia va a profanarse esa festividad, se vuelve una gran fiesta de disfraces”, dice. Agrega que tal actividad se vive más entre jóvenes y niños de clase media alta.
Opiniones
Directivo de la Alianza Evangélica
Marco Rodríguez
“Es una práctica diabólica que parece inocente, pero tiene un mensaje subliminal. La recomendación a los padres es que no permitan que sus hijos practiquen esa celebración. Es mejor ponerlos a leer historias bíblicas que contribuyan a su buena formación. La fecha coincide con la Reforma protestante de Martín Lutero”.
Párroco de la Iglesia Nuestra Señora de los Remedios.
Héctor José Corado
“Lo vemos como algo que nada tiene que ver con nuestra fe cristiana. No lo veo positivo. Es una importación de otros países. Nosotros celebramos con misas el Día de Todos los Santos, y el de los Santos Difuntos lo dedicamos a pedir por aquellos por los que nadie pide”.
Fuente: dca.gob.gt
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