Por: Alejandro García
Anoche, hasta la Llorona juraba silencio, el Sombrerón se descubría la cabeza, el Cadejo no vagabundeaba las calles en busca de bolitos sino más bien se reunían, se saludaban después de tiempo sin verse, apuraban un par de sonrisas de esas que traen recuerdos y de la mano.
Junto a otros devotos, se enfilaban hacia la 13 calle de la zona 1, para despedirse de su padre literario. El señorón con voz de terciopelo, uno de los aportes culturales e históricos más importantes del país, se despidió de este mundo para convertirse en leyenda.
El misticismo y accesibilidad de su obra echó profundas raíces en la historia literaria nacional: un ente omnipresente en la memoria colectiva, en la creatividad, sueños y pesadillas.

La imagen narrativa de Héctor Gaitán se cierne tiernamente sobre la memoria guatemalteca a través de sus historias inmortales. Si bien nos despedimos de una figura ilustre, nos queda más que su silueta: grabaciones, reportajes, textos, discos, casetes y relatos.
Matrimonio de palabras
Como me lo contaron, se los cuento. Héctor se encaprichó con los años treinta. Nacido en 1939, la vida le permitió pavonearse durante 73 años y un manojo de días más entre nosotros los mortales.
Como parte de la riqueza de la tradición oral del país, su narrativa compartía la fugacidad de la voz. Bastaba un simple lector para contagiar y espantar a chicos y no tan chicos que guardan sentimentalmente los recuerdos que les dejó este encantador cuenta cuentos.
Locutor, escritor y periodista de oficio, profesión y pasión, intercalaba sus habilidades al mezclar su encanto narrativo con su talento vocal produciendo, claro, literatura, así como obras narrativas grabadas. A finales de los años 50 iniciaría su carrera radial con programas como Voz de la eterna primavera y en el noticiero Ventanal al pueblo.
Su carrera sonora alcanzó estaciones de radio de la época como Radio Quetzal, Jumay Radio Cristal y Radio Voz de las Américas. Entonces produjo uno de los programas y obras más sobresalientes de su carrera artística: La calle donde tú vives, obra que empezó a mitificar su imagen.
A partir de su fama radial empezaría por bordar su obra literaria cumbre que adoptó el mismo nombre: La calle donde tú vives. Su legado innegable nace a partir de la estupenda lucidez y memoria del septuagenario que, en vida, retrató cual biblioteca, mediante sus numerosos trabajos.
La historia geográfica, social, artística y cultural del país. De mitos y leyendas, la pluma del señorón Gaitán dio vida a libros también como Leyendas de vivos, espantos y aparecidos. La cuna de pesadillas y lo jocosamente macabro salió de la narrativa del locutor.
La calle donde tú vives sería convertida en una serie literaria de ocho tomos que incluía relatos como los del Sereno, el espanto del palomar, Pie de Lana, La bruja del cantón de barrios, Serafín Santiago, el espanto del Amate, los fantasmas de la Reforma, la Tona.
Maestro Virgilio y sus profecías, el Gallito y sus apariciones, Don Chepe, la Chompipa y más. La primera colección fue publicada en 1981, la siguiente en 1989 y así hasta completarla en julio de 2011, todas por la editorial Artemis Edinter.
Joya duradera
Como uno de los principales estandartes de la cultura y literatura guatemalteca, la figura de Héctor Gaitán se mantiene vigente a través de las generaciones.
Un experimentado y veterano Carlos René García Escobar, antropólogo y novelista, recuerda con una sonrisa sus trabajos radiales y aplaude su consistencia. “Su labor supera todo lo que puedan hacer los historiadores académicos jóvenes de hoy”, sentencia. “Su mayor aporte a Guatemala fue la investigación de la tradición oral del país mismo.”
Por otro lado, el ya maduro y respetado novelista y poeta Javier Payeras llama a la obra literaria de Gaitán como el único best seller nacional. “Es el escritor guatemalteco más leído en Guatemala. La gente lo leía, y lo hacía con gusto” afirma. “Tuve la oportunidad de conocerlo en una lectura en Bad Attitude y era increíble la facilidad de captar la atención del público, su capacidad de contar cuentos permanecía intacta”, finaliza.
Parte del recuerdo y reconocimiento colectivo de Gaitán descansa en los textos que continúan formando parte importante del currículum escolar.
Artemis Edinter, editorial de Héctor y principal distribuidora de su obra, señala que hasta la fecha centros educativos continúan avocándose a sus textos. Gracias a su consistencia y los continuos lanzamientos de la serie de La calle donde tú vives, sus ventas siempre fueron consistentes.
Según la casa editorial, los títulos más vendidos, aparte de su obra cumbre, son Historia de fusilamientos en Guatemala, Cuentos de muertos y cementerios, y Leyendas de vivos, espantos y aparecidos; estos últimos dos apreciados por su accesibilidad, 15 quetzales cada uno.
Ahora, durante un enero bipolar, nos despedimos con una extensa antología de sustos y recuerdos en mano, una rica cantidad de textos y recuerdos desde donde podemos invocar el espanto de Héctor Gaitán. Su vida y obra permanece y permanecerá como una de las más sobresalientes e importantes de la historia literaria guatemalteca. Nos vemos entonces por allá, en la calle donde tú vives.
Publicado por: Axel Natareno
Fuente: dca.gob.gt