Por: Alejandro García
Esa tierna voz de terciopelo, noble y cansada, añejada a pura poesía. Pausado pero siempre lustroso, el escritor uruguayo se mantiene como u na de las figuras literarias más importantes en América Latina.
Esa prosa con sabor a tierra lo convierte en uno de los testigos más fidedignos del caos y gloria de la historia del continente. Un fantástico orador con puño de plata, sus versos no descansan, más bien se reproducen.
El último lamento literario del charrúa fue Espejos. Una historia casi universal. Publicado allá por 2008, Espejos es un acercamiento a la historia, tal y como su título sugiere.
Sin embargo, es abordado a través de personajes impensables y, a través de lo cotidiano, presenta con humor e ironía un acercamiento a simples mortales y civiles que originalmente pasarían desapercibidos, pero no por el ojo de nuestro autor, los nadies, quizá.

El libro que se echó a caminar
De las entrañas, recovecos y rincones del palacio poético de la mente del escritor uruguayo nace un nuevo título. La nueva entrega del autor de Las venas abiertas de América Latina es Los hijos de los días, a ser publicada en marzo. Sin embargo, desde ya el autor empieza a soltar retazos de lo que será su próximo hijo literario.
Recientemente, Eduardo Galeano engalanó a Cuba y La Casa de las Américas con su presencia. Como personaje principal del encuentro artístico en el programa del 53º Premio Casa 2012, certamen que premia a cuento, poesía, novela, teatro y ensayo, el poeta y periodista deleitó y continuó presentando su trabajo anterior.
“La Casa de las Américas, nacida en la Revolución cubana, lleva más de medio siglo ayudándonos a vernos con nuestros propios ojos”, sentenció el escritor. “Gracias mil por todo lo que ha hecho y hace para la revelación de nuestras energías creadoras, mil veces asesinadas y mil veces resucitadas”.
Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa, calificó la presentación de Galeano como “el más hermoso elogio que ha recibido la institución en su historia”. Espejos. Una historia Universal se hizo acreedor al Premio de Narrativa José María Arguedas. El nacido en Montevideo se llevó a casa, además, un regalo muy especial: Memorias del fuego, un cuadro del pintor cubano Roberto Fabelo.
Un enero con cara de marzo
Tras las correspondientes gala y pompa que adornaron su visita, el escritor aprovechó la velada para presumir un hijo más, un par de plumas antes del lanzamiento oficial.
El libro contendrá textos breves, tal y como hizo con El libro de los abrazos, de 1989. Según reveló el autor, los pasajes fueron compuestos alrededor de diversas temáticas: una es el calendario maya y la “tan mala interpretación por círculos culturales occidentales, que tildan a esa civilización precolombina de augurar el fin del mundo este 2012”, según comentó.
Galeano prometió homenajear también a autores como Juan Carlos Onetti y José María Arguedas, e incluso hacer alusiones directas a Pancho Villa. Abarca también desde el rechazo de Adán y Eva del paraíso bíblico.
El asesinato de Rosa de Luxemburgo, filósofa y activista alemana, el descubrimiento del nuevo mundo por Cristóbal Colón y demás viñetas, que serán lanzadas en marzo. Durante el discurso y probaditas del autor, el público, hipnotizado por sus palabras, demostró su apreciación desde efusivas carcajadas hasta llantos contenidos.
“Gracias por esas voces renacidas que nos hablan desde el pasado más remoto y desde el más cercano presente”, se despidió Galeano de la Casa de las Américas.
Con su mirada de cómplice, sereno e intenso, se desliza al letargo de su propia inspiración. La poesía narrativa (o narración poética) del autor, incluso en diálogos entre civiles, peca de perfecta. No podríamos esperar menos de su nueva publicación.
Un breve que incluyó durante su plática fue el siguiente: “Y los días se echaron a caminar. Y ellos, los días, nos hicieron. Y así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida”.
De momento nos queda el recuerdo del ayer y la añoranza del próximo marzo. Su sitio web se actualiza constantemente. A continuación, el más reciente extracto del autor publicado ayer, jueves 19 de enero.
Enero 15: el zapato
En 1919, la revolucionaria Rosa Luxemburgo fue asesinada en Berlín. Los asesinos la rompieron a golpe de fusil y la arrojaron a las aguas de un canal. En el camino perdió un zapato. Alguna mano recogió ese zapato tirado en el barro.
Rosa había vivido su vida entera peleando por un mundo donde la justicia no sería sacrificada en nombre de la libertad, ni la libertad sería sacrificada en nombre de la justicia. Cada día, alguna mano recoge esa bandera tirada en el barro, como el zapato.
Publicado por: Axel Natareno
Fuente: dca.gob.gt