Arte y Cultura : Actualidad

Actualidad
"Somos granos de arena que a través de nuestros pequeños actos construimos algo enorme"
31 Ene, 2012 - 10:23:39

Por: Alejandro García

Afligida e inspirada por la pérdida de la naturaleza, Sarah fue invitada como delegada a la Nobel Women’s Initiative que, por algunos días, echó raíz en nuestro país con el fin de promover la paz, justicia e igualdad.

Al igual que las diferentes autoras que nos visitaron y compartieron su experiencia durante su trayectoria de lucha social, Harmer nos contó cómo su activismo y ambientalismo es fácilmente transmisible a Guatemala, siendo la música el vehículo con el que lo ha logrado.

¿Cuál es tu rol en el Nobel Women’s Initiative?
Actúo como una observadora. Como todas, aquí recibo relatos, historia e información de donde aprender. Soy músico pero también llevo 10 años trabajando en activismo ambientalista en Ontario, Canadá.

Creo que mi interés es uno artístico, pero también me enfoco en el trabajo de las compañías mineras canadienses que están involucradas en Guatemala. Estoy interesada en la defensa de la tierra, la protección de lugares sagrados y los recursos. No soy parte del staff del Nobel Initiative, soy una delegada invitada.

¿En qué tipo de actividades te has involucrado con tu activismo en Canadá?
Yo crecí cerca de una biosfera protegida por la Unesco, hablo de las Cataratas del Niágara, cerca de Ontario. Alrededor se ven las especies más raras, es un terrero riquísimo en tierra y recursos. Sin embargo, muchas de esas especies están en peligro de extinción.

La constructora Lafarge han propuesto trabajar esta tierra, extraer rocas y trabajar dentro de la biosfera. Esto significa un riesgo para el lugar, la comunidad, los recursos y los animales. En 2005 iniciamos un grupo comunal, y durante los últimos 15 meses hemos estado contratando científicos y expertos, para que los empresarios sepan nuestra postura y el daño que podrían ocasionar a Ontario.

¿Los canadienses aprecian ese tipo de recursos? ¿Cuál es su mentalidad?
La mentalidad canadiense en los últimos 200 años ha sido maleducada. Se cree que por ser un país tan grande los recursos son ilimitados. Durante los últimos 10 años se ha ido cambiando eso. Hemos sido muy afortunados con nuestros recursos, pero si no podemos proteger nuestra tierra del crecimiento industrial, simbólicamente qué significa eso.

¿En dónde entra la música y el arte en estos conflictos?
Escribí una canción llamada Escarment blues, que trata de cuando yo regresé a Ontario después de mucho tiempo y vi lo que estaba pasando ahí, vi el riesgo y el trabajo de los biólogos.

Supongo que mi música es una traducción romántica de lo que está pasando. Quería transmitirlo en algo pequeño, de tres a cuatro minutos, la música puede hacer esto. Puede funcionar como una unión para tiempos difíciles, ese tipo de poder tiene la música. Transmite un mensaje, unifica a las personas y las pone al mismo nivel.

¿Expresas tu ideología durante su conciertos?
No. Soy más callada al respecto. Dejo que la música sea la que hable al respecto. Sí he tocado shows benéficos, pero no lo transmito tan explícitamente.

¿Crees que has puesto a un lado tu lado musical por este trabajo?
Claro que sí, por al menos unos siete años. Ese lugar es tan preciado para mí y estoy enfocada en el trabajo que debe hacerse con cada parte de mi ser. He trabajado con Feist y Bruce Cockburn, un cantante de folk canadiense que previamente realizó trabajo en Nicaragua y Centro América.

Durante los años 80 escribió música al respecto, son canciones con un toque político. Él, aparte de su música, manejó su ideología sobre lo que le molestaba: ambientalismo, la militarización, la violencia, etc. Con ellos trabajamos en eventos para preservar el lugar.

Seguramente influenció tu música, pero ¿influenció tu forma de pensar?
Sí. Cuando tenía 16 recuerdo haber escuchado If I had a rocket launcher. Bruce cantaba: “Si yo tuviese un lanzacohetes, algún hijo de perra moriría”. Me di cuenta de que ese tipo no solo trabajaba su lado como artista sino su ideología, y estaba llevando esos mensajes a la radio. Para mí él fue increíblemente valiente al respecto, nunca pensé en tener la autoridad de hacer semejantes acusaciones, pero debía dejar de ser tan modesta y callada.

¿Qué sabías de Guatemala antes de venir?
Sabía sobre Rigoberta Menchú, su libro; sabía sobre lo colorido del país, un poco de su historia política y cultura, pero sinceramente no mucho.

Sin embargo, estoy aprendiendo mucho. Nos proyectaron la película Granito, de Pamela Yates. El filme narra cómo un fiscal quería procesar a Ríos Mont y llamó a Pamela para que esta revisase los documentos que permanecieron ocultos por años.

¿Qué has captado estos días de nuestro país?
La hospitalidad y el afecto de esta región es muy lindo. En Canadá somos más reservados, casi británicos (ríe), fríos y tímidos incluso. Aquí el afecto es ceremonial. El país tiene un gran potencial a pesar de la violencia.

Sin duda escucharé historias muy duras, pero que demuestran el valor de las personas. Espero mantener contacto con Guatemala. Esta experiencia, tal y como dice la película Granito, afirma que cada uno somos un grano de arena que, a través de nuestros pequeños actos, construimos algo enorme. Siento esa responsabilidad.

Publicado por: Axel Natareno

Fuente: dca.gob.gt


© deGUATE.com