18 Mar, 2010 - 16:15:22
Por: Rodolfo Arévalo
¿Cuándo comenzaste seriamente a pensar en estudiar danza?
Yo desde chiquitita quería ser bailarina (…), desde que me acuerdo. Pero fue como a los 7 años cuando le pedí a mi mamá que me pusiera a estudiar danza… Cuando tenía ocho empecé a estudiar informalmente en la Casa de la Cultura de la Colonia del Valle en el Distrito Federal. Luego estuve en los talleres de la súper Secundaria Anexa a la Normal de México (se ríe) (nótese que amo mi escuela), después en otras clases en Ballet Teatro del Espacio, Jitanjáfora y otros lugares. Ya cuando cumplí 14 empecé a estudiar Danza Contemporánea en la Escuela de danza del Sociocultural y un año después en la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello del Instituto Nacional de Bellas Artes, México. Después pasé por otras dos escuelas del INBA y muchos talleres y clases, y así… Pero bueno, ya casi te estoy dando mi currículo. Pararé.
Sabemos que has estudiado en muchos países. ¿Cómo fueron llenando tus expectativas y cómo lograste hacer de ellas un todo que se refleja en tu metodología?
No. No he estudiado en muchos países. Yo he estudiado con maestros de muchos países, pero no en muchos países. El año pasado me fui por dos meses a Chile y a Bolivia para recibir curso con un maestro chileno que radica en Alemania. Se llama Elías Cohen y me parece genial. Por eso lo persigo. Este o el otro año espero perseguirlo a Alemania a otro curso (se ríe). Él tiene una visión de las artes escénicas que va por el camino por el que voy yo…, solo que con unos años de ventaja (se vuelve a reír). Cuando fui para allá aproveché para tomar otro par de cosas, pero es la única vez que he ido a otro país propiamente a estudiar. Mi educación artística fue básicamente en México.
En relación con la metodología, yo la voy creando y más tiene que ver con la diversidad de experiencias de vida dentro y fuera de la profesión y con mis intereses en varias disciplinas, que con la formación propiamente dentro de las artes escénicas (que inició cuando tenía 8 años). Eso ha hecho que haga una manera ecléctica de trabajar involucrando cosas que parecería que no tienen nada que ver con las artes escénicas, pero que sí… Me parece que es por eso que alumnos e intérpretes en su mayoría se sienten cómodos. Seguro que hay personas que han trabajado conmigo que no se sienten cómodas… Supongo que debe haber gente por ahí que se guardo algún comentario (se ríe). Yo trabajo con cada uno de ellos, y ellos trabajan con ellos mismos… Con sus propias herramientas se da un descubrimiento personal e individual, independientemente de la técnica que cada uno de ellos haya desarrollado previamente. Y en cada taller, en cada curso y en cada montaje conozco a alguien nuevo, y adquiero nuevas herramientas de trabajo… Aprendo nuevas cosas y enriquezco la metodología. No es que sea un desorden y que cada quien llegué a hacer lo que quiera. Obvio que no. De hecho en algún momento me gané el apodo de Hitler (se ríe), pero sí hay un trabajo muy personalizado.
¿Podrías explicarnos más tu método?
No (se ríe). No puedo explicarte mi método… O no quiero (vuelve a reírse). Tengo maneras, herramientas, creencias, certezas y no certezas, preferencias, aberraciones, cosas que siempre hago y cosas que nunca haré… Pero trabajo con y para la gente, y eso significa que adapto mi manera de trabajo a cada grupo y a sus necesidades. Tanto cuando doy clases como cuando trabajo un montaje.
Pero te diré que trabajo desde una visión holística del ser llevada a la escena, al tener claro que somos ser etéreo, ser emocional, cuerpo físico y ser racional; y que no podemos hacer a un lado nada de esto. El espectador es lo mismo. Así que mantener muy presente eso en un proceso de creación me parece muy importante. Creo que es por eso que nuestros montajes son asimilados por un buen porcentaje del público que nos ve (...) porque entramos desde y para todos los canales de percepción. Yo no trabajo para un público selecto que sabe mucho de danza o de teatro y que va a poder entender, sino para que sea quien sea que lo vea se vaya a su casa con algo, diferente a como llegó. Mucha de la gente que va a vernos dice que no le gusta la danza, pero “eso que hacen ustedes sí”. Y yo pienso que a mí tampoco me gusta mucho de la danza o del teatro que veo, porque a mí me gusta que las cosas me atrapen, y para que eso pase deben agarrarme completita, no solo a mi canal visual.
Cuando empecé a estudiar formalmente psicología, terapias alternativas, neuropatía y sobre todo terapias energéticas tuve también otra visión de la escena. Igual me pasó cuando conocí la psicología transpersonal y leí las propuestas de tipos como Ken Wilber o Claudio Naranjo… En fin, todo lo que me interesa que no tiene que ver con la escena me influye para mi trabajo escénico (…) Hasta las ideas del doctor Edward Bach, creador de las flores de Bach (que es mi especialidad como terapeuta)… Ahora que estoy clavada con el estrés postraumático y el trauma psicosocial, seguro que se notará por algún lado (se ríe).
Sabemos (por una plática con Marco Canale) que en los próximos meses estarás con los laboratorios de teatro del Centro Cultural de España con tu especialidad. Hace falta mucho en el manejo del cuerpo en los actores nacionales. ¿Cómo será toda la actividad sobre las tablas y qué pretendes en esa labor?
Mmmmmm, no estoy tan de acuerdo en cómo planteas la pregunta, ya que en principio no son laboratorios de teatro, sino laboratorios de artes escénicas. Este 2010 el CCE amplió la convocatoria a grupos de danza, por lo que es tan posible que se elija un grupo de teatro como uno de danza. Efectivamente, en este cuarto laboratorio se me ha invitado a mí a dirigir. Para mí la herramienta de trabajo del artista escénico es todo su ser. Y elijo el lenguaje corporal porque me gusta llegar a lugares profundos del espectador. Me gusta llegar a la razón a través de sensaciones y emociones (…) y el lenguaje corporal es el indicado para esto, no el verbal… El uso de la palabra me es bien, porque es parte de nuestro ser. No me parece que para lo que busco sea el mejor camino, pero es un buen complemento. En los últimos montajes que he hecho hay texto. Poco, pero hay. Definitivamente soy de la danza y vengo de la danza… Me gusta el trabajo técnico, me gusta la exactitud y la precisión en el movimiento. Pero la base de mi trabajo es más interna, no proviene de la forma. Entonces por eso desde hace algún tiempo trabajo tanto con bailarines como con actores.
Con este nuevo proyecto estoy abierta a experimentar nuevas formas de trabajo. En mi corta carrera estoy acostumbrada a crear y dirigir. En este caso voy a dirigir algo que yo no he creado… ¡Y eso transforma todo! Quiero entonces esperar a que llegue el momento en que sepa cuál es la compañía elegida y cuál es la propuesta de la misma. (…) Por el momento sé quienes conforman el resto del equipo, y me agrada saber que es gente talentosa con la que realmente me dan ganas de trabajar y experimentar.
Aparte de esto que sabemos, ¿a qué otros proyectos te dedicarás?
En este momento estoy con el departamento de apoyo a la creatividad, Crea, coordinando las actividades del 1.er Festival Nacional de Danza, que se llevará a cabo del 9 de abril al 7 de mayo, acompañada de un comité organizador en el que están a la cabeza Lucía Armas y Cecilia Dougherty. Dentro del festival está también la celebración del Día Internacional de la Danza el 29 de abril. Durante todo el mes habrá conversatorios, conferencias, talleres, espectáculos y videos.
El festival pone especial énfasis en el área de formación. Tendremos la participación de maestros de Costa Rica, México y Panamá muy reconocidos, así como de maestros nacionales, también de gran trayectoria. Hay varias instituciones, además de Crea, involucradas en el festival. Entre ellas están Caja Lúdica, Artecentro, La Cambalacha (San Marcos La Laguna), Casa de la Cultura de Xela, Centro de Investigación de Danza y Movimiento de la URL, Arteproyecto.
La idea también es no dejar todo en el pequeño círculo de los bailarines de las tres compañías fuertes del país, sino crear conciencia de que las necesidades están también en el interior y de que hay muchos grupos trabajando, sean o no parte del reducido círculo elitista y académico (con todo respeto, y reconociendo que tengo claro que también pertenezco a él). Hay un excelente trabajo y mucho potencial, que es posible ver a partir del trabajo que ha desarrollado Caja Lúdica en Rabinal y en distintos espacios. La Cambalacha, en el área de San Marcos La Laguna y sitios aledaños. Algunos grupos en Quiché. El trabajo de los grupos garífunas en Izabal, entre otros, que tienen y/o están desarrollando un lenguaje auténtico y superinteresante.
El festival intenta dar igual importancia a todas las disciplinas dancísticas. Me parece que el movimiento de la danza está creciendo (o mejor dicho resurgiendo) en los últimos años. Por la generación a la que pertenezco, y por haber salido de Guate muy pequeña no tengo una experiencia vivencial de cómo era en el pasado, por lo que prefiero no hablar de ello para no decir cosas que no son. Sin embargo me es claro que actualmente estamos saliendo de una crisis que duró algunos años (…) en que el movimiento dancístico nacional estuvo algo dormido. Me es claro que así afectó y afecta la época de conflicto que se vivió y se vive… Así vive la posguerra el movimiento escénico. Me es claro también que la manera en la que vivimos ahora la violencia hace que surjan nuevas propuestas y necesidades de expresión.
Por otro lado, en el CCE también estaré trabajando en los talleres sabatinos del centro de artes escénicas, en el primer cuatrimestre de actividades, que es de abril a julio. Este año han cambiado un poco el formato, así que hay formación en trabajo corporal también. En el primer cuatrimestre estaré junto a Luis Carlos Pineda, que está encargado de la parte teatral, y en el segundo semestre cambian de maestros.
En abril empiezo a dar clases en el Teatro de Bellas Artes, los domingos. Y tengo pendientes dos nuevos montajes: un dueto que interpretarán Cecilia Dougherty y Tonibelle Ché; y otra propuesta en la que en principio están las dos intérpretes anteriores y Marcio Chamalé, con el que no he vuelto a trabajar desde 2008 y tengo muchas ganas… Lo que pasa es que necesito que mi día dure unas 36 horas en vez de 24 (vuelve a reírse con muchas ganas).
Fuente: dca.gob.gte
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