09 Sep, 2009 - 17:34:45
La sociedad optativa de poetas vuelve a llenar el aire de voces
El pasado 15 de agosto dentro de las actividades del XII Festival del Centro Histórico se destacó por su fuerza y singularidad la lectura de poesía de la S.O.P.A. Esperábamos que fuera dentro de las instalaciones del Museo del Ferrocarril, pero no dejaron entrar a los poetas y trovadores y mucho menos al público.
Con amenaza de lluvia y sillas tomadas del propio museo, se tuvo que improvisar un escenario a ras del piso del parque, lo que dio cierto ambiente más urbano a la presentación.
Ésta se desarrolló con la espontaneidad y extrañeza que es parte del estilo de estas performances de lectura, en que el teatro, la trova y la intimidad de cada verso leído se unen en una catártica expresión. Impresionan estos poemas dichos a voz en cuello, resuenan en partes nuestras que se nos han olvidado y despiertan ante el magnífico gesto de leer poesía.
Algunos poemas eran escenificados, y entre actos se oía la guitarra de Quique o la trova de Alejandro. Las interpretaciones de Laura fueron dramáticas, vívidas, muy expresivas. Así transcurrió la tarde desde las cuatro y treinta hasta que comenzó a obscurecer más allá de las seis, cuando leyó los poemas finales un enmascarado de luces, un luminoso rostro azul, enigmático. Allí terminó la lectura. Casi dos horas de versos, cantos y presentaciones. La intimidad convertida en algo que se comparte, que se digiere en la colectividad entre los edificios art decó, que esa tarde nos acompañaban. S.O.P.A. ha logrado convertir sus lecturas de poesía en una fiesta que se vive y sus entregas de voces nos dejan otro sabor de esta ciudad, que ya no parece tan extraña ni amedrentadora.
Poemas de s.o.p.a
Cosas que suceden
esas cosas que suceden en caminos paralelos
porque la voluntad no se refleja en las razones,
nada dice lo que quiero, el tiempo vive su vida
sobre la mía.
La vejez en el alma, ya siento cómo se arruga mi voz
en cada conversación con sentimiento;
También mis ojos fríos ven la vida transparente
dibujándose en pedazos…
Morder la brisa sin remordimientos
escuchar el susurro de las hojas quebrándose contra
tu espalda
aún nos quedan tantos charcos por saltar
encontrar puertas y abrirlas
sumergirnos en anécdotas arrebatadas
romper el viento con la sonrisa bien dibujada.
Fuente: dca.gob.gt
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