Caminar por la Avenida Simeón Cañas en la zona 2 de la ciudad capital representa un paseo agradable que nos remonta hacia épocas pasadas. Es revivir sensaciones y emociones que se creían olvidadas.
Regresar a ese lugar donde todavía permanecen los árboles centenarios, las mismas residencias que admirábamos cuando éramos niños, nos prepara la mente para volver a los lugares familiares, llenos de recuerdos que se mezclan con la alegría del presente.
Un paseo por el Hipódromo del Norte es para compartir instantes de sana diversión con la familia cuando se desea disfrutar de un lugar rodeado por la frescura de la naturaleza y del aire puro. Este parque es considerado un pulmón de la ciudad, por la abundancia de árboles y vegetación.
El Hipódromo del Norte posee varias opciones de entretenimiento para las familias que desean disfrutar de un paseo sin salir de la capital.
Entre los atractivos de este parque, en el área de los juegos mecánicos se encuentra el resbaladero gigante, que tiene ya 40 años de servir para la diversión de niños y adultos. Desde la altura que posee este espectacular tobogán se experimentan sensaciones que nos trasladan a la época de la infancia. Se observa que los niños de hoy lo disfrutan con igual emoción que los niños de ayer.
En este entorno observamos una gran variedad de juegos mecánicos, llenos de sonidos, música y luces que los hacen sumamente llamativos para el público.
Sin embargo, los pasos regresan al recordado Trencito del Hipódromo del Norte, cuyo recorrido posee un kilómetro de vía férrea que rodea el legendario bosque del Parque Minerva, que todavía conserva algunos vestigios de su pasado esplendor.
El paseo en el Trencito del Hipódromo del Norte es un recorrido tradicional que encanta tanto a niños como a personas adultas. Muchas generaciones han recorrido los alrededores del Hipódromo del Norte en sus vagones de madera. Conózcalo y disfrute con su familia uno de los paseos de mayor tradición en Guatemala.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com