Para tomar la decisión de dar ese gran paso es porque probablemente has encontrado no a tú media mitad sino a tu naranja entera, pues compartes con él gustos, creencias y valores.
Además de ser un gran tipazo, se llevan súper bien, te comprende, conciente y satisface todas tus expectativas de hombre ideal.
Pero existen ciertas cosas que debes pensar antes de dar ese, ¡Sí! Rotundo ante el altar, pues debes ser realista y saber que la unión no se sostiene sólo de amor, ni mucho menos que vivirán eternamente en la etapa de la luna de miel.
Toma en cuenta…
Conforme se van conociendo vas a encontrar cosas buenas y malas, y poco a poco se irán aceptando tal y como son. Siempre habrán altibajos, y en éstos es dónde se pondrá a prueba tu capacidad para manejarlos.
Deben conocerse lo suficiente, pues esto es la piedra angular de toda relación. Las diferencias en hábitos, gustos, religión, cultura y edad pueden ser la causa de discusiones y llevarles a una ruptura o separación definitiva.
A pesar de que no lo parezca, es muy importante que ambos compartan las mismas creencias en cuanto a la religión. De esta manera podrán inculcarle a sus hijos principios morales, éticos y espirituales que ambos practiquen.
El equilibrio económico pone a prueba la estabilidad y tolerancia de permanecer juntos. No olviden hacer un presupuesto que puedan cubrir, tanto para la boda como para cuando vuelvan de la luna de miel, pues a nadie le gustan las deudas.
En la felicidad de la pareja interviene directamente la madurez que ambos tengan. Si son maduros y comprensivos se brindaran apoyo mutuo y no habrán problemas por cosas insignificantes.
Fuente: Rubi Micheo G., mujer.com