30 Oct, 2008 - 09:37:27
La política fiscal puede ser una herramienta fundamental para el desarrollo económico, político y social de América Latina, según el último informe del Centro de Desarrollo de la OCDE Perspectivas Económicas de América Latina 2009 (Latin American Economic Outlook, LEO 2009).
Para ello, es necesario mejorar la progresividad de los impuestos y garantizar que el gasto público es eficiente y promueve el crecimiento económico al tiempo que contribuye a reducir la pobreza y la desigualdad.
La política fiscal –ingresos y gasto– es una parte esencial del proceso político y debe contribuir a la consolidación de la democracia, sostiene el informe. LEO 2009 afirma que los impuestos y el gasto público pueden contribuir a combatir directamente la pobreza y la desigualdad, problemas clave para el desarrollo latinoamericano.
Hasta la fecha, este potencial de la fiscalidad no se ha venido aprovechando en la región. El gasto social, por ejemplo, no está cumpliendo buena parte de su función redistributiva, y la calidad de bienes y servicios públicos como la salud o la educación ni satisface las necesidades de la población ni incentiva que los ciudadanos se comprometan con el Estado.
En la presentación del informe en San Salvador, el Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, reconoció los logros macroeconómicos recientes de América Latina, pero al mismo tiempo destacó la importancia de reorientar los objetivos de la política fiscal para reducir la pobreza y la inequidad, precisamente en una región como Latinoamérica, que cuenta con una de las más grandes disparidades socioeconómicas del planeta.
El Secretario General Gurría también destacó la importancia de transformar la política fiscal en una herramienta para el desarrollo en momentos de incertidumbre económica y financiera. "Los sistemas fiscales que fracasan a la hora de combatir la pobreza y la desigualdad empobrecen el apoyo social a las instituciones democráticas, e impiden que las personas aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece el proceso de globalización, reflejando un contrato social roto."
Algunas de las principales recomendaciones de LEO 2009 incluyen la necesidad desligar la gestión de la deuda pública de los ciclos políticos, de diversificar las fuentes tributarias, de mejorar la calidad del gasto público y de simplificar los sistemas fiscales para reducir la informalidad, uno de los desafíos más importantes de América Latina.
Los ingresos fiscales procedentes de impuestos individuales sobre la renta suponen apenas un 4% de los ingresos totales en los países de América Latina comparado con el 25% aproximadamente en los países de la OCDE, según las últimas cifras.
Los ingresos fiscales totales en América Latina, medidos en términos del porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) equivalieron entre 1990 y 2006 al 23% del PIB en América Latina, frente a una media del 42% en los países de la OCDE.
Por su parte, el promedio del gasto público total (que abarca desde sectores como la educación y la salud a otros como la infraestructura y la defensa) simplemente alcanzó durante el mismo periodo el 25% del PIB en América Latina, comparado con el 44% en los países de la OCDE (México es en la actualidad el único país latinoamericano miembro de la OCDE, y está incluido en ambos grupos de países.
Chile se encuentra actualmente negociando su ingreso en la OCDE, pero al no ser todavía miembro no está incluido dentro del grupo de países de la OCDE).
Estos datos demuestran que América Latina tiene todavía mucho camino por recorrer en materia de reforma fiscal. Los ingresos públicos deben diversificar su dependencia excesiva en fuentes no tributarias e impuestos indirectos. Por su parte, las transferencias sociales deben mejorar su impacto en materia de redistribución de la riqueza.
Muchos de los logros en materia de innovación fiscal han de traducirse en políticas duraderas y reformas institucionales permanentes. En América Latina, los gobiernos deben también mejorar y orientar los ingresos fiscales hacia el apoyo de las prioridades sociales. En los países de la OCDE, los gobiernos recaudan y gastan más y mejor, gracias a medidas sociales que contribuyen a reducir la desigualdad.
El gasto en educación, un área especialmente estudiada en este LEO 2009, es un buen ejemplo de cómo la política fiscal puede fortalecer el desarrollo más allá del crecimiento económico, pero para ello hay que mejorar su calidad.
El desafío no radica únicamente en incrementar el gasto social en Latinoamérica, dice LEO 2009, sino en mejorar la calidad de ese gasto para hacerlo más eficiente y mejor orientado hacia aquellas políticas que marcan la diferencia.
Recomendaciones Políticas Clave
UTILIZAR LA POLÍTICA FISCAL COMO MOTOR DEL DESARROLLO
Los sistemas fiscales apenas contribuyen a reducir la desigualdad en América Latina. Mientras los impuestos y las transferencias reducen la desigualdad en 19 puntos Gini en Europa, sólo lo hacen en 2 puntos Gini en América Latina.
MEJORAR LOS RESULTADOS FICALES
Los ingresos gubernamentales en América Latina representaron un promedio del 23% del PIB entre 1990 y 2006, comparado con el 42% en los países de la OCDE. El gasto público mostraba una tendencia similar en el mismo periodo: supuso un 25% del PIB en América Latina, frente al 44% en los países de la OCDE.
DESLIGAR LA GESTIÓN DE LA DEUDA PÚBLICA DE LA POLÍTICA
Entre 1990 y 2006, el gasto público aumentó 0.7 puntos porcentuales del PIB en América Latina durante los años electorales. En contraste, el impacto de las elecciones en el gasto público fue casi nulo en los países de la OCDE.
DIVERSIFICAR LAS FUENTES DE INGRESO TRIBUTARIO
Sólo uno de cada tres latinoamericanos está sujeto al pago de impuestos sobre la renta.
SIMPLIFICAR LOS IMPUESTOS PARA REDUCIR LA INFORMALIDAD
Más de la mitad de los trabajadores latinoamericanos no tienen derecho a cobrar una pensión derivada de su empleo.
MEJORAR LA CALIDAD DEL GASTO PÚBLICO
El gasto por estudiante sigue siendo cinco veces menor en América Latina que en los países de la OCDE.
Fuente:OECD Development Centre
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