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La Deuda Externa
31 Mar, 2009 - 15:10:32
La Deuda externa es un fenómeno bastante reciente y, sin embargo, su papel en el marco político y económico internacional de este último cuarto de siglo ha sido fundamental.

             

 

 

La Deuda Externa

La Deuda externa es un fenómeno bastante reciente y, sin embargo, su papel en el marco político y económico internacional de este último cuarto de siglo ha sido fundamental. Su primera y más importante etapa es la del
préstamo, en la década de los 70.

En ella, los petrodólares (excedente de liquidez en dólares de los países exportadores de petróleo), la recesión en EEUU y Europa y, hasta fines de 1979, las bajas tasas internacionales de interés, ofrecen a los países económicamente subdesarrollados un marco idóneo para el acceso fácil a créditos abundantes y baratos.

Los principales prestamistas, la banca comercial privada, ve en estos préstamos la mejor manera de rentabilizar el capital, y considera a los Estados clientes privilegiados (un Estado no puede declararse insolvente). El uso de este dinero varía en cada país, pero por lo general sirve para dotar de armamento moderno a los ejércitos estatales e impulsar empresas cercanas al gobierno (en el peor de los casos, para asegurar la permanencia de gobiernos dictatoriales y corruptos).

En aquellos lugares donde se realizaron inversiones industriales no fue suficiente para frenar los impagos que a mediados de los 80 empezaron a hacerse insostenibles. A finales de los 70 y principios de los 80 las tasas de interés subieron de forma exorbitada, entre otras cosas como reacción a los problemas económicos por los que habían pasado los EEUU (balanza comercial negativa y grandes gastos en la guerra de Vietnam).

El resultado fue un endeudamiento progresivo de éstos países, cuya señal de alarma fue la crisis de México en 1982. Los siguientes años se denominarán la "década pérdida", puesto que en ellos aún no se toma conciencia de la gravedad del problema y se aplican medidas con el fin de hacer sostenible la deuda. En realidad, la banca comercial gana tiempo mientras asumen el problema el Fondo Monetario Internacional (FMI), los Bancos de Desarrollo y otros organismos internacionales, pero la Deuda empieza a funcionar como un círculo vicioso, donde el pago de los intereses obliga a los países endeudados a obtener más prestamos (en peores condiciones) que supondrán a su vez nuevos intereses impagables.

En 1996, los países latinoamericanos, africanos y asiáticos endeudados debían más de dos billones de dólares a Estados, bancos comerciales e instituciones financieras multilaterales (en este orden de importancia), casi el doble que diez años antes. Cerca del 50% de los pagos anuales que efectúan estos países son exclusivamente intereses de la Deuda.

¿Qué entendemos por deuda?
Muchas personas adquieren préstamos para comprar bienes de consumo o de equipo, o una vivienda. Los países también lo hacen. Toman dinero prestado en los mercados de capitales o lo piden a instituciones financieras internacionales para pagar infraestructuras: carreteras, servicios públicos y centros de salud. Al igual que las personas, los países tienen que devolver el principal y los intereses de los préstamos que reciben. No obstante, hay diferencias importantes.

Si una persona contrae un préstamo, recibe el dinero directamente y cuando lo devuelve lo hace conforme a las condiciones de ese préstamo. Pero si es un país el que adquiere el préstamo, a los ciudadanos no se les informa acerca del uso del mismo ni de las condiciones de su devolución. En la práctica, muchos Gobiernos han utilizado préstamos para proyectos que no cumplen los requisitos mínimos de viabilidad social, ecológica o económica. Una segunda diferencia es que, cuando una empresa o persona no puede hacer frente a sus obligaciones financieras va a la quiebra.

Entonces se nombra un tribunal encargado de evaluar la situación del deudor al que los bancos reconocen la incapacidad de pagar la totalidad de su deuda. Sin embargo, los países no pueden pedir que se les declare en quiebra: no existen procedimientos ni árbitros a tal efecto. En el ámbito internacional son los acreedores y no un tribunal, quienes deciden si pedirán o no al país deudor que pague su deuda.

La crisis de la deuda y su impacto en el Sur. La crisis como tal se pone de manifiesto en 1982, cuando México anuncia que no puede pagar su deuda externa, suscitando en la comunidad financiera internacional el temor a que otros países siguieran el mismo camino. No obstante, el antecedente más directo de esta crisis data de 1973, cuando los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuadruplicaron el precio del
petróleo e invirtieron su excedente de dinero en bancos comerciales. Los bancos, en su búsqueda de inversiones para sus nuevos fondos, hicieron préstamos a países en desarrollo, sin valorar debidamente las peticiones a tal efecto o sin vigilar el modo en que se utilizaban los préstamos.

De hecho, debido a la irresponsabilidad, tanto de los acreedores como de los deudores, la mayor parte del dinero prestado se gastó en programas que no beneficiaban a los pobres: compra de armamento, proyectos de desarrollo a gran escala y/o proyectos privados que enriquecían a funcionarios públicos y a un reducido grupo de privilegiados. El impacto de la crisis de la deuda en el Sur no se hace esperar y sus costes son tanto sociales como financieros. Los países pobres altamente endeudados presentan tasas de mortalidad infantil, enfermedad, analfabetismo y malnutrición más altas que otros países en desarrollo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Para seis de cada siete países pobres altamente endeudados de África, el pago del servicio de la deuda - se entiende, el principal más los intereses- representa más de la suma total de dinero necesario para aliviar esta situación. Si invirtieran ese dinero en desarrollo humano, tres millones de niños podrían superar los cinco años de edad y se evitarían un millón de casos de malnutrición (Informe sobre el desarrollo humano, 1997).

En 1996, los países del Sur le debían al Norte más de dos billones de dólares, casi el doble que diez años antes. Por orden de importancia, las deudas están contraídas con Estados, bancos comerciales e instituciones financieras multilaterales. Cerca del 50% de los pagos anuales que efectúan los países del Sur se corresponden con intereses de la deuda. Desde el punto de vista financiero, el fuerte endeudamiento implica un alto riesgo para la comunidad internacional a la hora de invertir en un país.

De esta forma, los países pobres están prácticamente excluidos de los mercados financieros internacionales. El PNUD estima que en la década de 1980 los tipos de interés para los países pobres fueron cuatro veces más altos que para los países ricos, debido a su menor grado de solvencia y a las previsiones de una depreciación de la moneda nacional.

Los países muy endeudados sufren enormes presiones para obtener divisas destinadas a pagar el servicio de su deuda y comprar productos esenciales de importación. Las Instituciones Financieras Internacionales ofrecen a menudo asistencia financiera a países que se encuentran en esta situación y utilizan su influencia para obligarlos a aceptar políticas de ajuste estructural y de estabilización.

Aunque su fin es el de estabilizar las economías en crisis e impulsar su crecimiento, haciéndolas más competitivas, la auténtica realidad es que las políticas de ajuste provocan en su aplicación efectos muy negativos para la población de los países más endeudados: Recorte de los gastos sociales (salud, educación, bienestar, etc.) ya que se pretende reducir el déficit público. Cierre de numerosas empresas locales que no pueden competir con las multinacionales extranjeras. Reducción de las plantillas de las empresas públicas.

Muchos de los trabajadores son despedidos como consecuencia del recorte presupuestario. Las inversiones llegan con cuentagotas de manera que el crecimiento del empleo se produce de manera más lenta de lo anunciado. También se ve perjudicado el medio ambiente ya que estas políticas llevan aparejada la necesidad de aumentar las exportaciones que en muchos países dependen de la explotación indiscriminada de recursos naturales como la madera, los minerales o un único producto agrícola.

La deuda externa es la manifestación más dramática de la situación de subordinación en la que viven las economías de los países del Sur dentro de la estructura económica internacional. Mientras el crecimiento macroeconómico de los países más ricos y de algunas naciones emergentes alcanza cotas muy elevadas, una buena parte del mundo en vías de desarrollo pasa por una situación humana catastrófica.

Las injusticias que genera el sistema económico mundial, que maximiza el beneficio de los que más tienen, abren una gran brecha entre éstos y los que quedan excluidos de los procesos de crecimiento, las mejoras en el nivel de vida y el incremento de los ingresos. El sistema financiero internacional excluye de la inversión privada a decenas de países y millones de personas. La justificación reside en que no reúnen las condiciones idóneas que demandan los inversores. Las desigualdades también están creciendo al interior de los propios países empobrecidos. Quebrar esta tendencia depende, no sólo de la voluntad política de los máximos organismos de poder, sino también de la determinación de la ciudadanía para convertirse en protagonista del cambio.

Origen 
El déficit fiscal de EEUU en los años sesenta, originó una fuerte devaluación del dólar. Este hecho supuso un revés para los principales países productores de petróleo, ya que el precio estaba fijado en dólares, disminuyendo así el valor de sus exportaciones. En 1973 los países productores decidieron multiplicar el precio del crudo. Al ser un producto básico la demanda se mantuvo y estos países recibieron cantidades enormes de dinero que depositaron en los bancos de Occidente.

Esta circunstancia fue decisiva en el comienzo del problema. Los tipos de interés se desplomaron y los bancos tuvieron que hacer frente a la situación de crisis financiera internacional.

Había mucho dinero que tenía que ser prestado para poder obtener rentabilidad del mismo y sólo los países del Sur, con carencias estructurales, aceptaron esos préstamos para mantener el modelo de desarrollo y hacer frente al incremento del precio del petróleo.

Los bancos adoptaron una política crediticia irresponsable ya que no tomaron las precauciones sobre la posibilidad de impago, despreocupándose de la ejecución de los proyectos para los que se solicitaba el dinero.

Por su parte los gobernantes de los países del Sur no cesaban de aceptar los atractivos créditos. Los préstamos tenían tipos de interés variables, en una situación de inflación alta, lo que hacía que hubiera un tipo de interés real bajo (3-7%). Los gobiernos de los países del Sur destinaron una gran cantidad de estos préstamos a fines improductivos.

Se calcula que una quinta parte se dedicó a armas, a menudo para sostener regímenes opresores. Alrededor de un quinto del total de la deuda tiene su origen en créditos concedidos en periodos de dictaduras. Dictadores como Mobutu, Marcos, Hassan II, o Suharto recibieron grandes sumas a pesar de ser conocidas las violaciones de los derechos humanos, el funcionamiento corrupto de sus gobiernos y el uso personal de buena parte de los préstamos.
Sólo una parte pequeña del dinero se destinó al desarrollo del país y benefició a los sectores más necesitados. En el comienzo de los años ochenta los tipos de interés de los créditos subieron, empujados por el crecimiento de éstos en los EEUU (a consecuencia del déficit fiscal). Paralelamente se incrementó de nuevo el precio del petróleo y cayeron los precios de los productos agrícolas en los que los países del Sur basaban sus exportaciones.

Como consecuencia estos países estaban recibiendo menos dinero que antes por sus exportaciones y pagando más que nunca por los préstamos y por las importaciones. Para poder afrontar esta situación tuvieron que pedir nuevos préstamos. Cuando México advirtió en 1982 que el volumen de su deuda resultaba impagable, todo el sistema de crédito internacional quedó amenazado. La situación se podía extender a otros países. Los bancos de EEUU y de Europa no querían perder la enorme cantidad de dinero que habían prestado y se asociaron para defender mejor sus intereses.

En su objetivo de renegociar las deudas recibieron el apoyo del FMI. A partir de entonces las concesiones de nuevos préstamos llevaron aparejadas condiciones, que se centraban no en la ejecución de la finalidad para la que se solicitaba el préstamo o en la orientación del proyecto al desarrollo del país, sino en la sostenibilidad económica del Estado, con el fin de que fuera capaz de devolver la deuda.

Los gobiernos deudores desde entonces tienen que aceptar que se impongan programas muy estrictos económicamente antes de renegociar sus deudas o pedir prestado más dinero. Las consecuencias macroeconómicas de estas medidas, conocidas como programas de ajuste estructural, han sido en general positivas, pero al mismo tiempo han ocasionado un fuerte desequilibrio social, empeorándose las condiciones laborales y aumentando la pobreza y la desigualdad.

Endeudamiento grave
Motivos para un endeudamiento 
Algunos motivos típicos para el grave endeudamiento de un país son:

  • Catástrofes naturales, epidemias y similares, que obligan a pedir préstamos para paliar sus efectos.
  • Inversiones en nuevos cultivos, industrias, etc. que pueden fracasar por cambios en los mercados u otras razones.
  • Mala administración de los fondos, los cuales producen un déficit sostenido que supone cada vez más recursos externos para compensarlo.
  • El olvido, ya sea interesado o no, de los efectos que las deudas excesivas pueden tener o, en su caso, la falta de requisitos exigidos antes de concederla.

En el Forum 2004 de Barcelona se propuso la llamada Deuda Indigna, como aquella que se contrajo y se permitió contraer pese a saber que ocasionaría serios problemas a la economía y al desarrollo del país que la solicitaba. La llamada Deuda Indigna tiene además como requisito que el organismo o país prestamista le resultara imposible no saber los efectos que dicho crédito ocasionaría al receptor.

Consecuencias 
Algunas consecuencias del gran endeudamiento de un país pueden ser:

  • Imposibilidad de obtener nuevos créditos en caso de necesidad.
    Imposición de duras condiciones por parte de los acreedores, incluyendo políticas económicas restrictivas, generalmente muy duras con la población, que impiden competir en igualdad de condiciones con otros países.
  • Crecimiento desbocado de la inflación, que hace aún más difícil pagar la deuda.

Con frecuencia, la deuda es tan grande que el país no es capaz de pagar ni los intereses, con lo que la deuda va creciendo con el tiempo, en vez de disminuir.

Así, el desarrollo económico del país puede ser imposibilitado por la deuda, entrando en una espiral sin fin de empobrecimiento.
Malos manejos en las políticas internas del país que conlleva a crisis económicas.

Condonación de la deuda externa
 
La progresiva aparición de más y más países lastrados por su enorme deuda causó a finales del siglo XX una progresiva conciencia en muchos sectores sociales de la necesidad de la condonación de la deuda externa a los países del tercer mundo incapaces de pagarla.

Esta idea ha encontrado una fuerte resistencia entre los sectores políticos más conservadores de los países desarrollados, que no se resignan a perder el dinero prestado.

Aunque no es frecuente, se ha condonado a varios países su deuda (total o parcialmente) por parte de otros, generalmente por estar el país reconstruyéndose tras una guerra, una catástrofe o después de un estudio sobre su economía.

Según la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa, en 1970 la deuda era de 68.000 millones de dólares. En una década, la deuda creció hasta 577.000 millones de dólares, aunque aún era asumible si se hubieran mantenido los términos en los que fue contratada.

En los años ochenta, recordados como la década perdida para el desarrollo, la deuda se convirtió en impagable y alcanzó tales proporciones que se convirtió en uno de los principales obstáculos para el progreso. En esa década, los países en desarrollo pagaron una factura del orden de 1 billón 300.000 millones de dólares (1 millón de millones trescientos mil millones de dólares) en concepto de pago del servicio de la deuda.

Con el problema de la deuda externa tras la macro campaña de presión emprendida entre 1998 y 2000 ha pasado algo parecido a lo sucedido con el 0,7%. Los logros conseguidos, muy parciales y más encaminados a lavar la imagen ante la opinión pública que a una reforma de calado, han provocado una mezcla de escepticismo y resignación entre la ciudadanía.

Por otro lado, tras el macroatentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas de Nueva York, la coyuntura internacional en la que Estados Unidos aspira a reforzar su hegemonía ha difuminado la visibilidad del problema de la deuda externa.

También existen la opinión de que la condonación de la deuda a medio o incluso a corto plaza sería inútil; pues las naciones volverían a endeudarse. Como se ha comentado más arriba la opinión de Marc Reffinot, algo parecido ya sucedió en la década de los 30 y, pese a ello, se olvidó unos cuarenta años después.

Sin embargo, nuevos enfoques como el análisis de la deuda ecológica del Norte con el Sur se han ido incorporando como parte de un argumentario más amplio que conecta con la sostenibilidad medioambiental y la exigencia de cambios en la globalización, con movimientos sociales cada vez menos estancos y más interconectados.

En todo caso, perviven diferentes organizaciones que se han constituido en observatorios de vigilancia y examinan de cerca el estado de la cuestión, que dista mucho de haberse solucionado. En el caso concreto español, a finales de enero de 2003, Cáritas, Intermón Oxfam y el Observatorio de la Deuda en la Globalización presentaron en Porto Alegre un informe con propuestas para avanzar denunciando "la parálisis" del ejecutivo español ante este asunto.

Deuda odiosa
Existe también el concepto de Deuda odiosa, aplicado por primera vez en 1898 para establecer como ilegítima la deuda que Filipinas tenía con España, una vez que España había sido derrotada y perdido su colonia frente a Estados Unidos.

La doctrina de deuda odiosa significa que un pueblo no es responsable de la deuda en que hayan incurrido gobernantes impuestos por la fuerza. Esta doctrina está presente en la discusión de la deuda externa de algunos estados donde la deuda externa ha sido engrosada por dictaduras y gobiernos no representativos, con fines de enriquecimiento personal o corporativo o para la represión social y política.

¿Cuanto endeudar a un país?

Las ideas y conceptos aplicados al sector privado se pueden entender al endeudamiento externo del sector publico y al país en general.
Asumimos una tasa de interés promedio para un país emergente (como el Perú) de 6% anual y un periodo de amortización efectiva de 20 años (es decir 5% anual) . El Perú, según el banco mundial, presenta un nivel de endeudamiento externo/PBI de 50% para 1998.

Este nivel se ha reducido de 115% en 1998. El servicio de la deuda externa respecto a las exportaciones representa el 40.3.5 para 1996 . con relación al gasto público, los intereses representan el 13% y el servicio de la deuda externa podría estimarse en 32% y con relación al PBI y 2 y 5 %, respectivamente .

A nivel mundial, para 1998, los países latinoamericanos presentaban un ratio d/PBI de 36.9% ( con excepción de ecuador que supera el 60 % ). Latinoamérica presentaba un ratio favorable comparado con el este de Asia (35.9%) el medio oriente (28.6%) y el Africa Sub Sahara (68.3%). Latinoamérica a reducido su ratio D/PBI de 65.3% en 1987 a 36.9% en 1998. Los países con mayor carga de deuda Brasil 46.2% , Mexico 44.3% , Perú 40.3%. los intereses como porcentaje del PBI entre 1970 y 1994 representaron para Latinoamérica,4.5% del PBI, mientras que, para los países de la OECED fueron del orden de 2.8% de PBI.

¿Cuánto deben los Países?
Hoy en día el tema de la deuda externa y su pesada carga para los países pobre ha tomado gran vigencia.se nos habla d la imposibilidad de pagar y las nesecidades de condonar la deuda externa. Un primer indicador del nivel de endeudamiento de un país es el ratio deuda externa (DX) con relación al PBI.
Este ratio mide la solvencia del gobierno y, como tal, es un indicador incompleto de la sostenibilidad de la política fiscal del gobierno.

De acuerdo al Banco Mundial (1997), podemos clasificar a los países endeudados en extremo a aquellos cuyos ratios DX/PBI es superior al 200% rep del congo 247%,Nicaragua 244%, Rep.democrática del Congo y Angola, le siguen aquellos con 100 a 200 % : Mauritania,Costa de Marfil, Zambia, Mozambique, Etiopía, Siria y Jordania. Un tercer grupo , con 50 a 100% : Bulgaria, Camerún,Jamaica, Sierra, Leona, Panamá 88%, Honduras 86%, Madagascar,Vietnam, Tanzania, Macedonia, Mali, Ecuador 72%,Nigeria
,Tailandia,Indonesiay Bolivia 51%, entre otros. Entre los países de lato endeudamiento llama la atención primero la gran concentración de países africanos y luego los países arábicos.

Deber 200% del PBI significa que solo los intereses representan un pago equivalente al 10%5 o más del PBI y un servicio del 15% o más del PBI al año . cifras a todas las luces impagables. El criterio de convergencia del tratado de maastricht de la unión monetaria Europea establece que los miembros deben tener un ratio DX/PBI no mayor de 60%.

Los países latinoamericanos cumplen el criterio de maastricht en general: Bolivia 51%, Perú 45%, Chile 43%, Venezuela 41%, Argentina 38%,Mexico 37%,Costa Rica 34%,Uruguay 32%, Colombia 27%, Brasil 23% , haití 21% y Paraguay 20%. Latinoamérica, con un ratio DX/PBI de 37 % (1998) sale bien comparado con el Este Asiático 40 % , sur del Asia27 % , países Europeos en desarrollo 36%, medio oriente 29% y sub sahara africana 68 %, sin embargo en los 80's Latinoamérica llegó a un ratio de 65 % por un fuerte endeudamiento , alza de tazas de interés , deterioro de términos de intercambios y devaluaciones, para reducirse a 37 5 en los 90's gracias a la disciplina fiscal mayor crecimiento económico, reducción de tasa de interés negociaciones del club de Paris y el plan brady.

La deuda en el mundo
Hay varias maneras de medir el endeudamiento de los países, pero lo verdaderamente importante es conocer cuánto debe un país en relación con su población, su nivel de renta y/o su capacidad económica. Comparando la deuda externa total con el producto o renta nacional (PNB) o con sus exportaciones, que marcan la capacidad de un país para obtener las divisas necesarias para pagar al exterior, nos encontramos con un grupo de países que, en total deben menos, pero en relación con su propia población, su renta y su economía, son los que más deben y para los que es más difícil soportar la carga de la deuda externa.

Deuda como % PNB Clasificación IDH, Nicaragua 750127, Santo Tomé y Príncipe 600125 Guyana 430104,Mozambique 430166,Guinea-Bissau 350163,Congo-Brazzaville 330130, Somalia 300,no consta Angola 300157, Sudán 280158, Costa de Marfil 260145, Nota.- El IDH, índice de desarrollo humano, elaborado por el PNUD (Naciones Unidas), pone de manifiesto el nivel de desarrollo centrado en las personas que alcanza un país (es decir, se refiere a las condiciones de educación, acceso a agua potable, saneamiento, alfabetización, etc.).

La clasificación indica su situación con relación al conjunto de los países analizados (175). Así, el número 1 tiene el mayor nivel de desarrollo humano, mientras el país 175 es el que presenta una pero situación. Los países más endeudados se encuentran normalmente también entre aquellos con un pero desarrollo humano.

Créditos contraídos con la banca privada a tipos de interés variable. Fueron concedidos por bancos privados en los años 70 y primeros 80, cuando los países del Norte no querían recibir préstamos. - Créditos a la exportación con garantía o respaldo público de Estados de países del Norte. Éstos están vinculados a adquisición de mercancías, en ocasiones armas, o la prestación de servicios por parte de entidades del país que otorga o respalda el crédito. En esta categoría están los créditos FAD españoles.

Fuente: DeGuate.com

 

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