El bloque comunitario prevé la ralentización de las cotizaciones de los productos básicos en el mediano plazo, ya que en febrero o marzo tocaron sus “picos más altos” y desde entonces han ido cayendo gradualmente.
La Comisión Europea (CE) estima que los precios de los alimentos van a subir a largo plazo de una forma “más ralentizada” que en los últimos meses, según informaron hoy fuentes comunitarias.
Bruselas estima que en la mayor parte de los productos agrícolas se alcanzaron hace meses los “picos más altos” de crecimiento de los precios, lo que significa que es posible que a mediano plazo el incremento sea inferior.
Como ejemplo, los precios de la manteca han caído un 35% en la UE en comparación con octubre o noviembre de 2007; los del queso han bajado un 10% desde entonces y aunque después aumentaron, lo hicieron a un ritmo inferior, según la misma fuente.
En cuanto al trigo, los precios en el mercado mundial y en la UE han bajado un 40% con respecto al momento en que registraron mayores topes (febrero y marzo), según estimó la CE.
En cualquier caso, Bruselas constata que en un año han aumentado notablemente las cotizaciones de los precios agrícolas: entre febrero de 2007 y de 2008 se elevaron el 80% los del trigo; el 28% los del maíz; el 63% los del aceite de colza y el 30% los de productos lecheros en el mercado europeo.
Asimismo, según los cálculos de la Comisión, la suba ha sido más limitada que lo esperado al hablar de la carne y de los “márgenes comerciales” en los precios para el consumidor, lo que ha impedido a los ganaderos afrontar los costos crecientes de producción, debido precisamente al alza de las materias primas agrícolas.
Al hablar de la situación de los precios, la CE distingue entre varios tipos de productos: un grupo en el que entraría el trigo y el arroz, en el cual se ha producido una caída de oferta por la reducción de existencias almacenadas. Esto se debe a la reducción de cosechas (por ejemplo en la UE y en Australia) y a un crecimiento anormal de la demanda.
En otro grupo de productos, en el que se sitúan el maíz, las oleaginosas y los aceites vegetales, ha habido un shock por la demanda de países como China o India, donde cada vez se come más carne. En este punto, la CE insiste en que los cultivos para biocombustibles apenas han influido en la escasez de oferta, salvo en el caso del maíz estadounidense.
Según las fuentes, el desarrollo de los biocombustibles no ha tenido que ver con el encarecimiento del trigo o del arroz y al hablar del maíz su efecto es menor al impacto que han tenido en el mercado mundial los cambios en la dieta de los habitantes de los países emergentes.
La CE habla de otro grupo, el de los productos animales, con incrementos como el del 30 ó 35% en los precios de los lácteos en el mercado mundial, por la escasez de abastecimiento. La CE admite que ante la carencia ha podido haber más especulación, pero “es difícil diagnosticar” que los fondos de inversión basados en los precios de los alimentos hayan provocado la situación actual.
Entre las medidas que Bruselas prevé para paliar esta problema, la Comisión prolongará la suspensión actual que existe sobre los aranceles que gravan las importaciones de cereales al bloque comunitario.
Fuente: adnmundo.com