Presente desde siempre en la cultura maya, ha sido relegado a la supervivencia a pesar de sus valores nutricionales y económicos.

“Solo fueron mazorcas amarillas, mazorcas blancas su carne; solo de masa de maíz fueron las piernas, los brazos humanos; los de nuestros padres primogénitos…”, reza el Popol Wuj en una metáfora del desarrollo histórico de la conciencia maya respecto a la relación del grano con el ciclo de su vida, su economía, su política y su espiritualidad.
Tal parece haber sido el espíritu de la la Primera Feria del Maíz, en Jocotán, Chiquimula, entre cuyos principales objetivos destaca el fomento y mejora del cultivo del grano a partir de la identificación de aportes económicos y nutricionales del maíz en las comunidades dedicadas a su siembra.
Si bien las nacionalidades mayas han mantenido a lo largo de los tiempos el cultivo del maíz, este ha venido a constituirse en un elemento solo de subsistencia. De ahí que, a decir de Otto Valdés, coordinador de la feria, se pretende recuperar y fomentar valores agregados del grano en lo económico y nutricional, en la población ch'orti'.
Adicional a ello se pretende identificar acciones conjuntas por parte de organizaciones y de las cuatro municipalidades que integran la Mancomunidad Copán-Ch´orti´, dirigidas a promover el maíz como alternativa básica de alimentación y de generación de ingresos de las familias, detalla un comunicado del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA).
Así, se espera que la Feria facilite el comercio de productos y subproductos de maíz y el intercambio de experiencias entre productores de la región, a la vez que promueva intereses permanentes del maíz en el consumo, la cultura y el desarrollo de las comunidades.
Potencial alimentario y comercial
Estudios de campo del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), que involucra a diferentes instituciones, revelan que en la región ch´orti´ se producen 251,202 quintales de granos básicos, con un 56% de maíz y 30% de frijol.
A manera de ejemplo, en esa región hay 23,750 familias que necesitan 760,000 quintales de maíz para consumo propio. Cada familia necesita aproximadamente 32 quintales al año, y en esa área se producen al año 1,028,571 quintales de maíz, lo que significa que hay un excedente de 268,571 quintales que puede ser comercializado.
Este desempeño se ha fortalecido con la identificación e implementación de metodologías para la práctica de una agricultura integrada y sostenible.
Fuente: adnmundo.com