Un estudio de la Universidad Nacional de Australia sostiene, además, que los bosques vírgenes almacenan un 60% más de CO2 que los bosques replantados.
Científicos en Australia hallaron que los bosques vírgenes almacenan tres veces más dióxido de carbono de lo que se creía, con lo cual juegan un papel relevante en la batalla contra el cambio climático.
Como consecuencia, Brendan Mackey, coautor del estudio, pidió al gobierno australiano que prohíba la tala de los bosques viejos en el país.
Según Mackey esto supondría el equivalente a no emitir unas 460 millones toneladas de dióxido de carbono anuales durante los próximos 100 años.
El especialista responsabilizó a la deforestación del 17,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero cada año.
El corresponsal de la BBC en Sidney, Nick Bryant, informa que el nuevo estudio refuerza los llamados de los ambientalistas para que la Conferencia de Cambio Climático, que se desarrollará el año entrante en Copenhague, apruebe la preservación de los bosques, tanto antiguos como replantados.
En los últimos 220 años, la mitad de los bosques australianos ha desaparecido, dice Bryant.
A la vez, agrega, la capacidad de los bosques de absorber carbono se ha visto degradada por la tala comercial.
"Si los bosques siguen siendo destruidos y deteriorados, el dióxido de carbono desprendido aumentará de forma significativa las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera", advierte la investigación.
Fuente: adnmundo.com