Según un informe de la Agencia Espacial Europea (ESA), el estrechamiento de la capa es mayor que el año pasado y alcanzó los 27 millones de kilómetros cuadrados.
El ozono es una capa de la atmósfera que actúa como un gigantesco filtro solar para proteger a los seres vivos de los dañinos rayos ultravioleta. Éstos son considerados nocivos por aumentar el riesgo de cáncer de piel y dañar especialmente a la vida marina.
Este año, la zona de estrechamiento de la capa de ozono alcanzó los 27 millones de kilómetros cuadrados, en comparación con los 25 millones de kilómetros cuadrados del año pasado.
La pérdida de ozono es provocada por temperaturas extremadamente frías a altitudes muy elevadas y por la presencia de determinados gases destructores de ozono como los clorinos y los brominos, que provienen de productos artificiales como los clorofluorocarbonos (CFC).
El Protocolo de Montreal de 1987 prohibió fabricar estos compuestos -que por ser de origen humano no existen en la naturaleza-, pero aún permanecen suspendidos en la atmósfera.
Los científicos siguen sin saber cuándo se recuperará la capa. Dada la variabilidad anual según las dinámicas atmosféricas y ambientales (en un mundo con gases de efecto invernadero en aumento, algunos de ellos también dañinos para el ozono), es muy difícil hablar de recuperación, por lo que es preciso continuar un seguimiento anual, añade Meyer-Arnek.
Fuente: adnmundo.com