30 Oct, 2009 - 10:21:36
Los científicos descubrieron cómo los insectos eligen a sus víctimas
Pocas cosas resultan tan molestas para la mayoría de las personas como el persistente zumbido de un mosquito en medio de la oscuridad, al que se intenta ahuyentar en vano con la mano o algún objeto.
El insecto, al que se busca sin éxito por el cuarto tras encender la luz, ataca poco después picando sin piedad en el lugar menos pensado cuando la persona baja la guardia.
Dicho animal se alimenta de la sangre humana, y su víctima se queda con el escozor (picazón) y la sensación de amenaza.
En algunas zonas geográficas cálidas, el pinchazo del citado insecto volador ya no resulta molesto, sino potencialmente peligroso, porque transmite los parásitos y microorganismos causantes de enfermedades infecciosas como la malaria o el dengue.
Pero ¿a quiénes prefieren picar? ¿Por qué se encarnizan con algunas personas y a otras las dejan tranquilas? Los científicos descubrieron hace poco cómo y por qué eligen a sus víctimas, lo cual ayudará a desarrollar medios y así evitar sus picaduras y prevenir las dolencias que trasmiten.
Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han aplicado una novedosa técnica de identificación de especies a partir del ácido desoxirribonucleico (ADN) de la sangre contenida en el tubo digestivo de determinados artrópodos, como mosquitos, pulgas o chinches.
Conocer las interacciones entre los transmisores del virus y sus hospedadores o víctimas resulta crucial para predecir los modelos de transmisión de enfermedades infecciosas, como la malaria, la fiebre amarilla, el dengue, el mal de Chagas o el virus West Nile, y para el desarrollo de eficentes políticas de control.
Investigadores de la Estación Biológica de Doñana, en colaboración con el Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación de Huelva, han desarrollado dicho método para entender en qué momento los mosquitos pican más al ganado y a los humanos y el porqué.
Uno de los autores del trabajo, Jordi Figuerola, investigador del CSIC, explicó que “las nuevas técnicas moleculares servirán para determinar, entre otras cosas, si tener animales de compañía sirve para que los mosquitos piquen menos a las personas y más al perro, al gato o al canario. También permitirá averiguar la efectividad que puede tenerse en la lucha contra la fiebre amarilla que se da en África, Sudamérica y Centro América.
“Se cree que el virus se mantiene en los monos y que en ciertos momentos se originan brotes epidémicos. Con este método podremos entender si son producidos por cambios en los patrones de alimentación de los mosquitos o qué especies de estos actuarán con más facilidad como puente entre monos y humanos”, explicó el investigador.
El método aplicado
Para identificar a los vertebrados hospedadores, los expertos han utilizado un gen específico como marcador para obtener una especie de código de barras del ADN, que debe ser exclusivo para cada especie animal y permite su identificación.
El método lo validaron directamente con mosquitos (Anopheles algeriensis, Anopheles atroparvus, Culex modestus, Culex perexiguus, Culex pipiens, Culex theileri, Ochlerotatus caspius, Culiseta longiareolata), flebotomos, culicoides, garrapatas y una chinche que usan en la cría en cautividad del lince ibérico para sacarle sangre a las hembras y saber si están preñadas.
Tómelo en cuenta
La creencia de que a los mosquitos les atrae la sangre dulce no parece tener ningún fundamento científico. Diversos estudios muestran que la temperatura y la ropa húmeda, especialmente si está empapada en sudor, atraen a los mosquitos. Asimismo, estos animales se sienten atraídos por sustancias presentes en la piel y, según la especie, pican en distintas partes del cuerpo.
Fuente: dca.gob.gt
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