29 Abr, 2008 - 11:37:06
Hay muchos que protestan airadamente, porque se describe el final de
los tiempos con un conjunto de profecÃas que componen un cortejo de
dolores, destrucciones y calamidades. Acusan a los profetas y a los
transmisores de sus predicciones de dar relieve a situaciones
catastrófistas con las que llevan el temor a mucha gente, sobre todo
a los que son aprensivos.
Sus argumentos recuerdan las providencias del médico que finge
ignorar la gangrena del paciente para no asustarlo... "La siembra es
libre, pero la cosecha es obligatoria" son los conceptos sobradamente probados en la sucesión de las multiples encarnaciones. ¿Cómo se quiere coger fresas provenientes de las espinas sembradas en otros lugares por la desaprensión espiritual? ¿Por qué motivo temen esos acontecimientos y los consideran atemorizadores, si bastarÃa con la integración incondicional al Evangelio de Jesús para quedar inmunizados contra los correctivos determinados por la Ley Suprema? El Cristo fue muy claro cuando dijo que en el "fin de los tiempos" serÃan separados los lobos de las ovejas y el trigo de la
cizaña. Cumple, pues, a cada uno, escoger la posición que más le
convenga.
Es paradójico suponer que los mojigatos sienten temor por las
profecÃas y no se llenan de espanto ante hechos tan horribles como
la destrucción de la Naturaleza, el aborto, la eutanasia, la droga,
la sodomÃa, el crimen, la guerra y otro montón de acciones abominables, ante las que sus conciencias permanecen impasibles y aletargadas, pensando equivocadamente que nadie va a poner coto a los desmanes de esta generación homicida. Craso error.
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