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La conversación en la clase
10 Sep, 2009 - 10:40:12

La conversación en la escuela, como en la vida, tiene múltiples motivos iniciales y muchos más de desarrollo. Su espontaneidad hace que la lección se vitalice, y ofrece oportunidades para que cada alumno revele su personalidad al manifestarse libremente acerca de los temas que le interesan. La práctica de la conversación oportuna sobre asuntos de interés y valor, poco a poco aleja de la conversación insustancial y banal, y sobre todo, de la murmuración.

Hablar con gracia y fluidez debe ser don de todos. Desde el punto de vista lingüístico estas formas naturales de conversación ofrecen oportunidades para lograr los siguientes aspectos del tecnicismo del lenguaje:
-Da práctica en el empleo de la palabra exacta.
-Contribuye al empleo del calificativo preciso.
-Da la conciencia de las formas adecuadas del verbo, hace sentir el matiz temporal.
-Contribuye a la eliminación de muletillas, como esto, pues, entonces, etc.

Desde el punto de vista de la composición y sintaxis, la conversación en clase concede los siguientes beneficios:
-Da el sentido de la ordenación.
-Ayuda a organizar y correlacionar los asuntos.
-Contribuye a hacer deducciones y a llegar a conclusiones.

La conversación debe orientarse fundamentalmente partiendo de los principios siguientes: los niños deben tener ideas claras de las cosas antes de hablar de ellas. Muchas de estas ideas están enlazadas con la vida de cada uno.  Deben sentir la necesidad de hablar. Un propósito, un motivo, ha de mover la expresión. El niño se siente más feliz cuando habla de lo que le interesa.

El maestro debe ayudar a los niños a organizar las ideas, a ceñirse al tema, usar la expresión adecuada. También debe estimular la originalidad en el pensamiento y en la expresión. No debe intentarse lograr mucho de una vez. El maestro debe ser ejemplo vivo de exactitud, perfección, originalidad y belleza del lenguaje. El niño debe sentir la necesidad de hablar correctamente para que el esfuerzo acompañe su trabajo.

La conversación debe desarrollarse en un ambiente de cordial compañerismo, en el cual el maestro reconozca las necesidades individuales e inspire a los niños para que éstos hagan el mayor esfuerzo. El centro de interés no debe ser el maestro, sino el tema que se está discutiendo.

Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com


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