Cuando se dedica diariamente el tiempo preciso a cada asignatura con muy pocas horas de estudio es suficiente.
Son muchos los estudiantes que por falta de método y control están demasiado tiempo estudiando una misma materia.
El estudio efectivo implica una actitud activa de parte del estudiante. Se puede multiplicar la eficacia del tiempo destinado al estudio si se aprovecha cualquier momento entre las diversas actividades que se deben realizar. La buena organización de las actividades permite disponer de tiempo suficiente para todas ellas. Esta organización requiere un plan diario flexible, en donde los períodos están claramente delimitados y las obligaciones bien definidas, especialmente las relacionadas con el estudio.
Es recomendable alternar períodos de estudio con breves períodos de descanso, de acuerdo con un orden de asignaturas. Mantener constante el horario y comprobar la eficacia de cada hora. No debe olvidarse que el horario fijo facilita la creación de hábitos y todos los momentos son útiles para aprender.
Fuente: Sonia Marroquín Rojas/DeGuate.com