A principios del siglo XIX, los químicos comenzaron a interesarse en las similitudes químicas y físicas que hay entre los elementos. En 1817 y 1829, Johann W. Döbereiner publicó algunos artículos en los cuales examinaba las propiedades de conjuntos de elementos que él llamó tríadas. (Ca, Sr, Ba; Li, Na, K; Cl, Br, I; y S, Se, Te).
Los elementos de cada conjunto tienen propiedades similares, y el peso atómico del segundo elemento de un grupo es aproximadamente igual al promedio de los pesos atómicos de los otros dos elementos del conjunto.
En años subsiguientes, muchos químicos intentaron agruparlos basándose en propiedades similares. De 1863 a 1866 John A. R. Newlands propuso y desarrollo la ley de las octavas. Neslands estableció que cuando los elementos se agrupan por orden creciente de su peso atómico, el octavo elemento es similar al primero, el noveno al segundo y así sucesivamente.
Comparó esta relación con las octavas de las notas musicales. Desafortunamente, la relación Real no es tan simple como supuso Newlands. Su trabajo pareció forzado y no fue tenido en cuenta seriamente por otros químicos.
La clasificación periódica moderna de los elementos tuvo su origen en los trabajos de Julius Lothar Meyer (1869) y en particular de Dmitri Mendeleev (1869). Mendeleev propuso una ley periódica: cuando los elementos se estudian en orden creciente de peso atómico la similitud de las propiedades ocurre periódicamente. La tabla de Mendeleev ordena los elementos de tal forma que los elementos similares aparecen en columnas verticales, llamados grupos.
Fuente: laenciclopedia.com