Los artrópodos (arañas, garrapatas, camarones, pulgas de mar, cienpiés, insectos) forman el phylum más rico de especies vivientes, cuyo número, más de un millón de especies conocidas hasta la fecha, equivale a 3.3 veces el de todas las otras especies de animales, y corresponde al 77 por ciento de la totalidad de los animales conocidos.
Por sí sólo, este dato manifiesta cuán grande ha sido el éxito de esta línea evolutiva, éxito que además está demostrado por el hecho de que los artrópodos figuran entre los más significativos miembros de todos los ecosistemas acuáticos y terrestres, y que pueblan también los ambientes más hostiles y difíciles (desiertos, nieves eternas, aguas muy saladas, abismos marinos, ambientes subterráneos), funcionando como micrófagos, fitófagos, depredadores, detritívoros, parásitos; también cuentan con las especializaciones alimenticias más variadas que les permiten ocupar todos los posibles nichos ecológicos.
Incluso la evolución de la mayor parte de las plantas fanerógamas depende de la existencia de algunos grupos de insectos que les facilitan la polinización y muchos microartrópodos tienen parte activa en los procesos de formación del suelo. Su morfología exterior y su aspecto son extremadamente variados, pero todos son metaméricos; tienen el cuerpo recubierto por una gruesa cutícula, que puede llegar a constituir una especie de dura coraza exterior, y están provistos de un cierto número de apéndices pares articulados con el cuerpo y formados por piezas articuladas entre sí.
La presencia de una cutícula gruesa ha determinado la desaparición de cilios vibrátiles y la necesidad de adoptar otras adaptaciones morfológicas para la respiración, para el crecimiento y para los receptores sensoriales con los que recogen información del exterior.
Sus dimensiones varían mucho: entre los artrópodos más pequeños se encuentran especies de poco más de 0.1 milímetros (como el macho del ácaro Pyemotes (Pediculoides ventricosus, especie parásita de muchas larvas de insectos y también del hombre), y muchas son las que no miden más de un milímetro.
Las especies más grandes son marinas, ya que el empuje hidrostático del agua con frecuencia permite a los animales marinos alcanzar dimensiones que no serían posibles sobre las tierras emergidas; entre éstas figura el gigantesco cangrejo Macrocheira kaempferi, de los mares de Japón, que tiene un cuerpo de 30 centímetros de diámetro y una abertura de patas de 3 metros.
Fuente: laenciclopedia.com