Condicionantes sociales de la tragedia.
Para descubrir cuáles fueron los condicionantes sociales de la tragedia, hemos de remontarnos al s. XII a. C., época denominada edad heroica.
La poesía, situada ahora en una sociedad feudal y guerrera, donde prima la fidelidad personal al señor, recoge temas como la lealtad o los conflictos familiares tan presentes en un sistema social como éste. Del mismo modo conviven las producciones poéticas de Homero -Iliada y Odisea- pues son creadas para acercar a los héroes guerreros al pueblo, ya que estos representan con sus virtudes y heroísmo los valores de la aristocracia guerrera de la época. Es por todo este cambio social por lo que en esta época la poesía griega se transforma y pierde el valor ritual y colectivo que hasta entonces la había caracterizado.
No volvemos a tener noticias de las artes hasta su resurgimiento a finales del s. VII a. C., cuando la burguesía aristocrática toma el poder. Hasta este momento las artes han sido silenciadas por la invasión Doria que había finalizado con la anterior época heroica. Pero con la Tiranía como forma de gobierno, la burguesía aristocrática reorganiza el orden social y crea el mecenazgo artístico que consiste en el cuidado del artista por una persona o institución a cambio de que satisfaga su necesidad cultural.
Más adelante la nobleza aristocrática será sustituida por la burguesía comercial, que transforma la economía de producción practicada hasta el momento, en una economía de comercio basada en el tráfico de moneda. Pero como este nuevo poder no se establece en torno a un imponderable divino, y no se ha producido una igualdad de los status sociales tras el cambio, se ve obligado a buscar un modo de cuidar al pueblo para proteger así sus intereses. De este modo, el nuevo poder, utiliza sus cortes como centros culturales dotados de un gran poder artístico y cultural, donde ofrecen de un modo propagandístico la idea de una sociedad mucho más atractiva.
En medio de las tensiones entre la nobleza y la burguesía, la tiranía como forma de gobierno se va transformando y crea los pilares de la democracia ateniense del s. V a. C.; pues la burguesía, al recaer sobre ella el capital, se sentía cada vez con más derechos para alcanzar los beneficios políticos y sociales hasta el momento destinados a la nobleza. Todos estos conflictos finalizarán con la instauración de la democracia, aunque una democracia donde los privilegios del ciudadano se median según la condición social de su nacimiento (plutocracia).
Esta evolución social provocada por el crecimiento de la burguesía hace peligrar cada vez más la posición de la nobleza, a pesar de que ésta todavía conserva su poder político y económico. La respuesta de esta nobleza será reivindicar las características que la hacen tener el poder, es decir, aquello que la convierte en insustituible. Para ello se servirá del arte, intentando por medio de él recuperar su propia memoria en torno a unas característica particulares que la recreen.
Pero, como hemos visto antes, el propio entorno social ha evolucionado dejando la temática de la leyenda heroica anticuada, por lo que la nobleza intenta que sus poetas canten la expresión de sus sentimientos personales como propaganda política de su condición social. Así, los poetas, haciendo uso de esta filosofía moral, se convertirán en educadores y guías espirituales de la población.
Pese a este intento propagandístico por parte de la nobleza, las formas culturales y las posturas éticas ya han sido variadas por el incesante crecimiento burgués. Al perderse la relación religión - arte, aparece un nuevo concepto de arte. Todo esto se debe a que la sociedad ya ha alcanzado un poder económico que le permite hacer transcender sus necesidades a las estrictamente básicas. El arte, entonces, se convierte en un fin en sí mismo.
Es en este camino hacia la democracia donde el autor comienza a concretarse individualmente, aunque no será hasta el renacimiento cuando en el autor se manifiesta el individuo y el genio creador. Pero dados los cambios económicos regidos por el individualismo comercial que está en completo desarrollo, las crecientes relaciones provocadas por la vida urbana y al cambio estético que se produce en la evolución de la épica de la que ya están saturados, hay una inclinación del autor hacia una lírica más personal y un cambio de intenciones. Todo esto nos llevará hacia la necesidad del autor de un reconocimiento individual, que se manifestará en las primeras personalidades artísticas individuales de la historia del arte.
Sófocles, poeta de la aristocracia pese a su condición burguesa, es una de estas personalidades que cobran importancia durante la mencionada época histórica. El dramaturgo está situado cronológicamente en el momento en que conviven clasicismo y democracia, bajo una línea dirigida por el ideal aristocrático; y va a servir de guía de una idealización social debido a su temática donde siempre está presente algún habitante del Olimpo. Pero sí encontramos en Sófocles cierto pesimismo, una crítica implícita a las fuerzas superiores que mandan sobre los humanos. Su obra es también una reflexión sobre los comportamientos del poder en su época, sobre la organización política que no sabe desprenderse de los lazos de la guerra.
La tragedia.
La tragedia tiene una utilidad propagandística por parte de la clase dominante, por este motivo está marcada en su evolución por un elemento didáctico que dependerá, como ya se ha mencionado de quien la sufrague.
La tragedia tiene su origen en el ditirambo, cantos más líricos que dramáticos ejecutados por unos cuarenta hombres o niños mediante los que se invita a los dioses a descender a la tierra para presenciar el canto del coro. Aunque poco a poco va a ir adoptando una forma dramática, va a estar siempre subordinada al elemento lírico.
Los sofistas.
Los sofistas se manifiestan en el teatro con Eurípides como portavoz. Ellos son los herederos de los poetas de la Tiranía, y constituyen un estrato social independiente dentro de la vida de la Polis. Aunque viven como maestros de los jóvenes con dinero, es decir del ejercicio de su saber, son demócratas.
Los ideales de los sofistas cambian la idea de la tragedia, ya que su carácter democrático e igualitario presenta una idea antiheroica de la sociedad y el destino. Así, introducen un lenguaje sintáctico construyendo axiomas con los que infieren juicios para incitando a la comprensión de la realidad. También crean una evolución hacia un teatro naturalista psicológico alejado de los acostumbrados arquetipos, y suprimen el final trágico de las tragedias pues llevaba a un carácter moralizante.
El mimo.
El mimo en Grecia, se desarrolla fuera de los auditorios, en las calles y plazas públicas. Se trata de un divertimento que vive al margen del teatro, y al tiempo tampoco estaba regido por el elemento lírico al que debe ceñirse la tragedia. Por este motivo, al ser independiente y no necesitar al mecenazgo, puede permitirse no regirse por sus normas y evolucionar con el contacto con el público. Quizás este es el motivo por el que sólo pretende divertir y no educar, siendo su producción mucho más flexible.
Platón.
Platón es una de las personalidades más influyentes del mundo griego. Mediante su filosofía establece una lógica del mundo en la cual divide la realidad en dos mundo, uno sensible y otro ininteligible. Para él en este mundo ininteligible reside la forma pura de las ideas, allí es donde se encuentra el mundo perfecto del que el mundo sensible sería apenas una mala copia. Así, Platón rechaza el mundo sensible, en el que nosotros residimos, y que no es más que un engaño a la hora de intentar alcanzar la forma de la idea. Esta sólo sería aprehensible a través de un estadio de perfección del alma donde reside la pureza de las ideas, en este estadio se encontrarían los filósofos.
Del mismo modo, al ensalzar el mundo de las ideas practica un desprecio por el dominio de la estética que está dirigida al mundo de los sentidos, y no al de las ideas. Por este motivo, Platón, aboga por el contenido de la obra artística como lo primordial en el arte.