Pocos son los que tienen el mérito de ser trabajadores sin recibir a cambio una remuneración, es decir, trabajadores “por amor al trabajo”. A esos pocos, protagonistas de muchas historias, va dirigido un pequeño reconocimiento del Diario de Centro América, en el marco de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo.
Con los primeros rayos de sol inicia el trabajo de doña Guadalupe, quien con dedicación y responsabilidad se desempeña como ama de casa, es difícil, pero al mismo tiempo satisfactorio todo el trabajo que hacemos todos los días del año, desde que nos levantamos. Nos dedicamos a los oficios de la casa, el cuidado de los hijos y la atención del esposo, esto, sin recibir un salario o descanso. Para doña Lupe, la remuneración económica es lo de menos, pues con el amor de sus seres queridos se considera bien pagada.
Guadalupe Pérez de García,
ama de casa.
Una llamada de emergencia, el sonido de las sirenas y la rápida movilización de ambulancias, forman parte del diario vivir de don Rudy Estrada, quien desde hace 20 años utiliza su tiempo libre al servicio de los ciudadanos. Yo realizo turnos voluntarios en la estación de bomberos, de las 10 de la noche a las 6 de la mañana cada 5 días, y aunque hay ocasiones en las que se llega desvelado y cansado, el trabajo es satisfactorio. No recibe un salario, pero eso es lo positivo de su labor, hacer el trabajo con amor al trabajo.
Rudy Estrada,
bombero voluntario.
La experiencia de querer mucho a sus hijos ha hecho que doña Paula de Ordóñez, comparta la responsabilidad de cuidar a sus nietos desde los 40 días de nacidos. He tenido desde pequeños a mis nietos y es lo mejor que me pudo pasar, ellos llenan mi vida y le dan un sentido diferente. Aunque la responsabilidad es grande, lo mejor es que van creciendo con uno y cada día la tarea de cuidarlos requiere de más compromiso.
Añade que la tarea de cuidar a los nietos la combina con la casa no recibo una paga económica, pero Dios convierte mi labor en una bendición.
Paula Arias de Ordóñez,
abuelita.
Estudio y voluntariado combinan perfectamente, según César González, estudiante de segundo año de Acuicultura en la Universidad de San Carlos (Usac), quien participa como voluntario en visitas a centros regionales, institutos, internados, actividades de convivencias multiculturales.
No me pagan por lo que realizo allí y creo que ese es el sentido de mi labor, no recibir una paga económica por un servicio que damos, aunque necesitamos un ingreso salarial, también es necesario reconocer que hay trabajos que podemos hacer sin esperar nada a cambio.
César González,
estudiante voluntario Usac.
La carencia de un sacerdote en la parroquia de Canalitos, zona 25 de la capital, motivó a don Manuel Paz a formar parte de los Ministros Extraordinarios de la Comunión, la tarea que realizamos es la celebración de la palabra, llevamos la comunión a los enfermos, realizamos hora santa una vez a la semana, y es una experiencia bonita, porque es estar al servicio de la Iglesia y sus fieles. Afirma que el único salario es la recompensa que Dios ha prometido a quienes trabajan por la extensión de su reino y estar al servicio de quienes lo necesitan.
Manuel Paz,
ministro de la iglesia Canalitos.
Fuente: dca.gob.gt