La franquicia es un camino más para convertirse en empresario, pero con la ventaja de que detrás de esta fórmula existe una idea de negocio contrastada y unos servicios centralizados que facilitan el desarrollo de la iniciativa.
Pero, ¿qué se puede exigir al franquiciador? ¿A qué clase de información se tiene acceso?

Lo primero que hay que hacer es analizar el dossier comercial, que debe contener información básica sobre la empresa, la actividad que desempeña y sus posibles ventajas frente a otros sistemas comerciales, las condiciones contractuales más relevantes cánones, duración del contrato, dimensión del local, inversión inicial, royalties, etcéteray qué es lo que se le exige, a cambio, al franquiciado.
El sistema exige al franquiciador, antes que nada, haber demostrado previamente la viabilidad del negocio que se quiere trasladar a terceros. Hay que conocer si es propietario o cesionario con derecho de cesión de la marca que comercializa.
El franquiciado debe analizar cuántos centros propios tiene la cadena, qué resultados económicos han registrado y con qué experiencia cuenta el franquiciador en ese sector.
También tiene derecho a pedir al franquiciador una cuenta de inversión inicial adaptada a sus necesidades y una cuenta de explotación estimada.
A veces el franquiciador tiene pactadas condiciones de financiación ventajosas con distintas entidades, que el franquiciado debe conocer y tener acceso.
El franquiciado tiene que conocer también las previsiones de crecimiento de la enseña, cómo se ha desarrollado, cuántos franquiciados se han dado de baja hasta el momento y por qué lo han hecho.
Fuente: Expansión y Empleo