El auditor es el profesional responsable de verificar las cuentas anuales de la empresa y facilitar información para su posterior interpretación económica y financiera.
La misión del auditor es verificar que las cuentas anuales balance, cuenta de resultados y memoria de una empresa reflejan su imagen fiel y contienen toda la información necesaria para su adecuada interpretación. "Una función cuya importancia nadie cuestiona hoy en día". "Sin embargo, hay que dejar claro que nuestro trabajo tiene una serie de limitaciones que quizá la profesión no ha sabido transmitir apropiadamente. Es imposible auditar el cien por cien de las transacciones de una compañía. Nuestros trabajos y opiniones se hacen a base de una serie de muestreos y tienen ciertas limitaciones", añade.
Juan Manuel Irusta, director de formación de Deloitte, explica que el auditor es la persona que revisa los estados financieros de una compañía para emitir una opinión y realizar un informe sobre los mismos". Para ello, debe conocer la empresa y el sector que está auditando ya que "no es lo mismo una compañía financiera que de telecomunicaciones; cada una tiene sus particularidades.
Así, consigue identificar los riesgos de que se hayan producido errores y hacer que se corrijan", indica Irusta. "Bajo mi punto de vista es una carrera muy atractiva porque no sólo se trata de aplicar principios contables sino que puedes conocer las interioridades de distintos tipos de negocios y adquirir una gran experiencia en muy poco tiempo".
Funciones
Wahnon afirma que el trabajo de auditor tiene una función triple: "Para la empresa en relación con la racionabilidad de sus cuentas anuales; con sus grupos de interés, facilitando información para su posterior interpretación económica, financiera y social; y de cara a la sociedad estableciendo un marco de información fiable para dotar de credibilidad al sistema financiero y a la economía en su conjunto".
Añade que "tenemos un papel fundamental a la hora de incrementar la transparencia de la información financiera que se facilita a terceros y aportar confianza a los mercados. Además, los auditores hacen otros trabajos de verificación en relación con la compraventa de empresas, fusiones, control interno de las sociedades, verificaciones de los sistemas informáticos y cumplimiento de las normativas".
Los profesionales que aspiran a ejercer de auditores suelen proceder de la licenciatura en Administración y Dirección de Empresa pero no siempre es necesario un perfil financiero, ya que también "nos encontramos con abogados, farmacéuticos, ingenieros o médicos. Quién mejor que un licenciado en Medicina, por ejemplo, para realizar una auditoría del sector sanitario".Se requiere superar las pruebas que el Ministerio de Economía convoca regularmente.
Ganas de desarrollarse y crecer profesional y personalmente, disponibilidad, flexibilidad, responsabilidad, profesionalidad, inquietud y curiosidad, son algunas de las aptitudes que Wahnon cita como imprescindibles en un auditor. "Pero también, y muy importante, un cierto grado de escepticismo.
Somos buenos trabajadores en equipo, con mucha capacidad de relación y respeto. El compromiso es muy valorado, lo cual requiere también una buena dosis de coraje. La honestidad es fundamental en la actuación del auditor ya que a veces hay que decir a los clientes que las cosas no están como deberían desde su punto de vista y esto no gusta a nadie. El inglés hoy es fundamental, tanto como la formación en contabilidad y técnicas de auditoría", añade.
Irusta también destaca la importancia "de los valores, la cultura, la ética y, sobre todo, la opinión independiente. El código ético exige integridad, honestidad, objetividad, respeto y trato imparcial y responsabilidad con la sociedad y en la toma de decisiones ".
"Lo más duro de este trabajo es la estacionalidad"
En auditoría, a medida que se va adquiriendo experiencia se asumen distintas responsabilidades y cargos: auditor, senior, gerente, senior manager director y socio son las categorías habituales, aunque pueden variar en cada firma.
Ángel Valdovinos dice: "Me ocupo del sector de productos y servicios, que engloba empresas de distribución, hostelería, turismo, fabricación, construcción, etcétera. Trabajamos siempre en equipo y normalmente en las oficinas del cliente porque tenemos que pedir información constantemente a los departamentos financiero, fiscal, de personal, etcétera.
El tiempo medio que dura una auditoría es de dos a tres meses, aunque en empresas grandes puede alargarse hasta seis. En este sector auditamos una media de siete empresas al año", explica.
Valdovinos afirma que le gusta "conocer las compañías globalmente y tener la posibilidad de conversar con sus directivos. Lo que menos me gusta es la estacionalidad. Tenemos más trabajo de enero a mayo porque las empresas suelen cerrar sus ejercicios el 31 de diciembre y necesitan tener el informe de auditoría una vez que cierran las cuentas anuales. En verano tenemos menos carga de trabajo."
Pablo Hurtado, comparte esta opinión: "La ventaja es que tenemos dos meses de vacaciones al año, pero la acumulación de trabajo los seis primeros meses del año es enorme". "Los primeros años nos dedicamos a la parte más técnica de la profesión. La misión de los gerentes es supervisar y controlar la calidad de los trabajos. También realizamos la gestión comercial: los contactos previos entre la firma de auditoría y el cliente para determinar el alcance del trabajo y fijar los honorarios de una forma justa", concluye.
Fuente: expansionyempleo.es