En 1920, a tres meses de la dictadura de Cabrera, se impulsó el proyecto de construcción de un tren eléctrico que fue el orgullo de Quetzaltenango entre 1930 y 1933.
En agosto de 1939, seis locomotoras zarparon de Alemania hacia Guatemala. Días más tarde, el régimen nazi invade Polonia y comienza la Segunda Guerra Mundial.
Huyendo de la marina británica, el barco que transporta las máquinas Krupp consigue refugio en Cartagena de Indias y dos años y medio más tarde llega a su destino. Actualmente, sólo quedan dos supervivientes de aquella odisea.
El ferrocarril de Guatemala, sueño de modernidad decimonónica, llegó a tener más de 800 kilómetros de trazado interoceánico.
Hoy, sólo queda una vía activa entre la capital y Puerto Barrios. Cuando se firmó un contrato de concesión para operar el ferrocarril, en 1997, se generaron grandes expectativas: ocho años más tarde, un tren de mercancías vuelve a surcar el valle del Motagua, pero lo hace a una velocidad de seis kilómetros por hora.
Esta exposición rinde homenaje a los sueños de modernidad y sus fantasmas. Documenta los últimos paisajes que han quedado como testimonio de su historia, entre el pasto de la estación de Zacapa, las plantaciones bananeras y la melodía del Ferrocarril de los Altos.
Fecha: Del 18 de septiembre al 15 de octubre.
Lugar: Museo FEGUA, 9a avenida 18-03, zona 1. Ciudad de Guatemala.
Fuente: cceguatemala.org