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Edith Recourat-Chorot
Chamier y la decadencia cultural en Guatemala -2-
08 Nov, 2008 - 00:23:14

Chamier y la decadencia cultural en Guatemala -2-
Por Edith Recourat

II - Concluye –

No se puede suscribir a tales anacronismos.

Con todo y las mayúsculas, el arte no tiene como finalidad ni el contagio emotivo, ni la vibración del artista –como fuerza motivante de la sensibilidad del espectador-.

El arte tiene por finalidad la búsqueda de una identidad en todos los planos de la conciencia. Identidad individual: ¿Quién soy que hago y por qué? Identidad étnica donde existe dualidad y ambivalencia como en la América Latina. Y el artista creador – el único que cuenta – es un ser dotado de una inteligencia y sensibilidad distintas de las demás y que percibe y coordina sus intuiciones hasta convertirlas en un lenguaje aprehensible. El arte es un tremendo y constante parir de ideas, temas, relaciones conscientes e inconscientes, asociaciones y experiencias, propuestos en una de-marché, digamos un paso a una solución plástica que constituye el lenguaje propio del artista. Su “estilo” si se quiere. Pero este lenguaje y este estilo cambian al ritmo de los descubrimientos, de la evolución interior y de la confrontación del artista con distintas interpretaciones lanzadas desde el exterior. Es un lenguaje de signos en muchos casos y, forzosamente, dada la proliferación de las masas y del caos mental de tantos interlocutores es un lenguaje a veces hermético por salvación propia, puesto que se tiene por misión rescatar y perpetuar conceptos esenciales desembarazándolos de todo lo superfluo. Puede apelar al símbolo como al mito y dar, según el caso, un rombo geométrico, cerrado sobre si mismo, de Margot Fanjul o un personaje del Solsticio, fulminado por una misteriosa fuerza telúrica, de Roberto Cabrera. Puede dejar establecida una relación plástica entre lo artesanal y lo especial, como es y ha sido el caso de Luis Díaz que, siguiendo una línea invariable de utilización de materiales naturales, acrílicos y metales, ha establecido un nuevo código de serialización a escala planetaria. Desde la presentación de sus estandartes hasta su última serie vista “de planta”, pasando por los grabados siderales blancos, el Gucumatz y los paisajes al Acuarela, sin olvidar los “Habitantes” y las esculturas abiertas del Cosmos, Luis ha renovado técnicas y conceptos en todos los planos. Buscando un lenguaje ajustado al momento y al lugar, ha explorado hasta las posibilidades de renovación del abecedario.

Los artistas guatemaltecos, de la plástica por lo menos, han trabajado mucho, se han dado a conocer internacionalmente y se han ganado el derecho a un poco mas de respeto. No buscan una belleza al estilo romántico sino la calidad técnica y estética y la comunicación. Su libertad de expresión debe ser total. Porque su búsqueda en la que va comprometida parte de la dignidad humana, es tan seria como la religiosa o la científica.

No es entrando en una que otra galería que puede estar informado el señor Chamier del acontecer cultural y plástico de los últimos diez años. ¿Habrá tenido a bien ver la exposición de John Gody en la Biblioteca Nacional?, ¿Habrá oído hablar del certamen de Costa Rica, donde Guatemala “barrio” con los premios, con un jurado internacional, compuesto de Marta Traza, José Luis Cuevas y de Szpslo?, ¿Tendrá idea de la abundante documentación que existe en manifiestos, catálogos, comentarios desde la creación de la galería DS en 1964 y el cisma de los Vértebras?, ¿Habrá visto sus obras?

Lo dudo, puesto que “…los escasos realizadores del periodo que tratamos solo han tratado de evadir responsabilidades dentro de sus formas de expresión, ya que éstas pudieran haberlos perjudicado”. ¿Cuáles son sus credenciales para opinar así, señor Chamier? ¿Ha hecho usted algo mejor? No impide que en otra parte de su inscrito afirme con la misma inconsecuencia: “no negamos que haya abundante numero de Salas de Exposiciones y un incontenible número de artistas en Guatemala, lo cual es un mal síntoma de decadencia…”

Se trata, por lo visto, de concluir a la decadencia. Sin base, sin argumentos validos y toda inconsciencia. ¿Dónde está la decadencia?.

El Imparcial, Guatemala, 8 de Mayo de 1973


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