EXTRAORDINARIA EXPOSICIÓN DE OBJETOS DE ARTE ESPLENDA
De Edith Recourat
Por Irina Darlee
Este breve reportaje sobre una exposición particular de objetos de arte escojidos del mundo entero y de gran valor
artístico parece un cuento de hadas y por esto debería empezar: “Hubo una vez un almirante Jules Dupré.
Este almirante fue el primer gobernador de Vietnam del Sur y su bisnieta, Edith Recourat reside en Guatemala
por una serie de circunstancias como ella dice imprevisibles: un viaje, un matrimonio prematuro, la guerra y
sobre todo el amor...”
La bisnieta del primer gobernador de Vietnam del Sur ha transformado en estos días la sala de la confortable
residencia del señor Rosalio Herrarte y de su encantadora esposa, Lulú Colom de Herrarte, en un museo de valiosísimas
piezas orientales, flamencas y de otras partes del mundo. Para describir estas piezas de extraordinaria belleza
se necesita conocimientos de la historia de arte muy profundos, yo me limitaré a citar sólo algunos objetos,
piezas únicas que los antepasados de Edith Recourat descubrieron, coleccionaron y protegieron trayéndolos de
la Cochinchina y otros lugares orientales o de Europa, y que están hoy en Guatemala debido a circunstancias
que Edith mencionó: un viaje, un matrimonio, la guerra y sobre todo el azar.
“Entran” en la sala de la exposición los magníficos jardines que rodean la casa de los señores Herrarte y le
dan mucha poesía. Crean un efecto muy sorprendente y muy decorativo: flores en macetas grandes, azaleas,
ante los tapices que cuelgan sobre las paredes. Estos gobelinos de Flandes manufacturados en Bruselas a fines
del siglo XVII, armonizan con un antiguo espejo del tiempo de Luis XV, y la araña de cristal de Baccaarat de fin
de siglo, así como una escultura de Baco, el Dios del vino, de alabastro procedente de Italia. Cerca de un cofre
japonés, me fascina una estatua de Buda chino que pudiera ser del Siglo V.
Un contraste muy interesante y fuerte en la misma habitación de las tapicerías auténticas de Flandes, que representan
paisajes con gran riqueza de follajes y matices son dos imponentes leones de cerámica en azul del Vietnam, y una
pileta oriental artísticamente ornamentada con pequeñas figuras humanas, piezas que con los gobelinos y una linterna
veneciana de filigrana dorada combinan bien, aunque esta combinación no le pasaría a uno ni por el pensamiento.
Alfombras, tapices, cosas orientales y europeas: un bellísimo juego de mármol rosado y bronce; reloj de mesa y
candelabros estilo Trianon de la época de Luis XVI, un óleo original de Girodet, que fue uno de los pintores
favoritos de Napoleón I, un reluciente servicio de porcelana francesa de 140 piezas, plata inglesa y en un armario
de vidrio de la casa maravillosos objetos en miniatura de laca de china, cajitas para guardar pastillas o sellos
chapeados en oro, porcelanas de Meissén, piezas de colección que están en poder de la familia de Edith Recourat desde
hace tres generaciones y que quedarán en Guatemala donde vive el único hijo de ella, Sven Sánchez .
Los objetos de arte que ya quisiera tener en su almacén cualquiera de los grandes anticuarios de París, Londres o
Nueva York, proceden de dos colecciones: una, la del almirante Jules Dupré, gobernador de la Cochichina y la otra,
proviene del abuelo de la madre de Edith, doña Elizabeth Couhin Dupré de Jancigny, a cuyo afán coleccionista se debe
este valiosísimo patrimonio familiar. “Para poder sacar estos objetos de Francia –nos dice su actual dueña- tuvimos
que pedir permisos del museo de Louvre, de la Dirección de Bellas Artes y de la Oficina de Cambios que consideraba
que se trataba de una exportación de capital. Ahora, con el fallecimiento el año pasado de mi madre, a cuya memoria
está dedicada esta exposición, quiero librarme en parte del peso de tanta responsabilidad y para mí es un consuelo
pensar que estas piezas únicas, familiares e históricas, quedarán en el país que tanto amamos y en manos de amigos y
conocidos que conocen su proveniencia mientras yo viajaré un poco, por cierto a Indonesia”.
Mientras charlamos con Edith ella nos enseña unas fotografías del tiempo del abuelo que testimonian la elegancia de
una casa en Francia dónde reconocemos varias piezas que forman parte de la exposición del elegante salón de los señores
Herrarte, en el que un piano cubierto de una tela antigua, damascos colgados detrás del Buda en la pared y otros objetos
de la familia crean una atmósfera de “vivir” y no dan una impresión de frío o prosaico de los museos o salas
de exposiciones.
Esta exposición ha sido inaugurada con un cocktail el viernes 15 de diciembre ante un selecto grupo de invitados.
No hemos podido estar allí el viernes, y así la hemos visto sólo ayer. Creo que dentro de algunos días Edith piensa
“desmontarla” de allí mis líneas apresuradas para llamar la atención sobre estos objetos notables para los
amigos del arte. Guatemala es un país de sorpresas; nunca hemos pensado encontrar en él leones de Vietnam de
quién sabe que siglo remoto y otros objetos que ya no se consiguen ni en Europa ni en el Oriente, piezas de
museo que a lo mejor han estado alguna temporadita metidos en un desván, o en un apartamento siendo dignos de un
palacio. Terminamos nuestro breve reportaje como lo hemos empezado hubo una vez un apuesto almirante Jules Dupré,
comendador de la Legión de Honor y de incontables órdenes extranjeras, que compraba, descubría, coleccionaba y
protegía objetos de arte escogidos del mundo entero.