En el otoño, los cielos y las mieses , de la escritora y poetisa Atala Valenzuela, será entregado mañana a las 18:00 horas en el Club Guatemala.
La entrega de la obra estará a cargo del periodista Luis Marroquín Godoy, director de la Tipografía Nacional.
La Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras de Guatemala (AMPEG), invita a la presentación del libro En el otoño, los cielos y las mieses de la escritora y poetisa Atala Valenzuela, a realizarse mañana a las 18:00 horas en el Club Guatemala.

Este acto se sumará a la celebración del Día del Periodista, convivio navideño y entrega de reconocimientos a distinguidas asociadas periodistas y escritoras, por su brillante trayectoria en el periodismo y las letras guatemaltecas.
La escritora y poetisa Atala Valenzuela ha sido también a lo largo de 50 años, destacada periodista y columnista; y tal como nos la describe Natalia Arce en la introducción del nuevo libro, ya que desde que estudiaba en Belén en 1950 creó y redactó la publicación Guanimá Winak. Fue Clemente Marroquín Rojas quien le abrió las puertas de La Hora, de donde pasó a Prensa Libre, donde por cuatro décadas dirigió la sección de Cultura y Sociales. Sus primeros poemas y crónicas de viaje fueron publicados en El Imparcial. Ha conquistado importantes premios en periodismo en la APG, entidad a la que está asociada; Aprofam y Cúspide Piramidal, de Puerto Rico. Ha sido presidenta honoraria de AMPEG. Es autora de varios libros, entre los que destacan Latitudes del Alma , que fue prologado por el escritor Flavio Herrera; Alas en la sombra , Estación de amor , prologado por la poetisa Angelina Acuña; Tiempo en el exilio , Zoológico lírico , con prefacio del poeta Manuel Chavarría Flores; Peregrinaje lírico , prologado por León Aguilera.
En el prólogo de En el otoño, los cielos y las mieses, la poetisa y escritora Luz Méndez de la Vega resume el fondo y forma del libro: De esta manera, en este poemario tenemos la visión de un mundo cambiante y el apego a lo que se va, frustrando el empeño por retenerlo, entre los nuevos ritmos y el deslumbramiento de las modas. Con lo que se hace más valiente la devoción de Atala al soneto, sobre todo en estos días que el oído se resiste a captar el fondo, distraído por el sonido medido y rimado
Atala, pues, consciente de lo que significa arriesgarse, como lo ha hecho antes, tanto en la política como en el periodismo, decidió abandonar el camino más fácil de la libertad poética y persistir en la creación de su poesía, con formas y armonías que exigen un arduo trabajo y que para muchos pareciera que, hoy, sólo gusta a escritores o profesores acostumbrados a ir entre sílabas contadas, en cabalgamientos de versos, repetición de sonidos y de adornos retóricos. Sin embargo, es seguro que todos los lectores de este poemario apreciarán el valor de la técnica clásica puesta en juego y de la gran emotividad de sus versos
De su obra, el inmortal Flavio Herrera dijo el 30 de abril de 1963: Sentimos que en Atala Valenzuela hay una genuina poetisa que prosigue su obra literaria superando tropiezos y titubeos en la forma y la expresión, lo cual es explicable en la fase inicial de toda disciplina, incluso espiritual. Por ende, es una poetisa en marcha y no estancada .
Angelina Acuña (agosto, 1974): Atala no necesita presentación. Ni su persona, ni su obra. En el triple aspecto de su quehacer como escritora, periodista, poetisa y aún como luchadora en lides cívico-políticas, su calidad humana se ha mantenido en escala ascensional en busca de altura para el vuelo de su espíritu.
Irina Darlee (agosto, 1966): En sus poemas está el antes y después, allí está todo lo que su voz nos canta, la Atala romántica, la Atala analítica, filosófica, nostálgica y sensual. Una voz elevadamente humana, versos que leídos uno a uno, demuestran la gran fuerza de su pluma y de su corazón.
Fuente: dca.gob.gt