19 Feb, 2009 - 16:48:27
La marcada división del mundo en dos hemisferios culturalmente tan distintos y opuestos, plantea una interesante reflexión sobre aquellos elementos diferenciadores, -el SER y el TENER- que durante siglos han guiado sus ideales, han sido la causa de sus principales triunfos y fracasos, colocándose en posiciones extremas de un mundo que parece aunarse para constituir una sola patria.
La cultura occidental de la cual hacemos parte nosotros, se ha concentrado en cultivar el TENER, se mira de la piel hacia fuera, buscando dinero, poder y fama.
Sus valores están fundamentados en sus riquezas materiales y ha restado importancia a la interiorización del Ser humano.
Por su parte la cultura oriental dirige su atención en cultivar el SER, se miran de la piel hacia adentro, con el fin de encontrar un equilibrio espiritual y mental.
Los orientales saben que el Ser humano es quien elige cómo SER, pero si no se tiene la capacidad para serlo, los demás eligen por uno como SER uno.
La persona es como ES, pero si no sabe como ES, no sabe como SER, si se sabe como SER, la persona crece, de lo contrario decrece, de ahí que las máximas expresiones filosóficas y religiosas que el hombre ha conocido en esta generación, procedan de las tierras de oriente.
En los últimos tiempos, ambas culturas han iniciado un proceso de búsqueda de ese otro aspecto que los complemente y los conduzca hacia un equilibrio pleno entre sus intereses internos y externos, occidente ya está practicando el SER y los orientales con mucha impulso el TENER.
Occidente ha venido asimilando de manera paulatina las ideologías orientales que promueven la armonización del ser humano y su entorno, una oleada de terapias alternativas y de técnicas de origen oriental han inundado los mercados y el hombre occidental ha empezado a comprender la importancia de mirar su interior y buscar respuestas.
En oriente el proceso ha sido rápido, generando un gran desarrollo económico en la región que ya estremece a las economías occidentales.
Es así como la tendencia a buscar un equilibrio entre el SER y el TENER, apunta a derribar las barreras que han separado al mundo durante tantos siglos, generando una globalización cultural entre oriente y occidente.
Fuente: Manuel de Jesús Muñoz Tapia,Ing. Financiero y de Negocios
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