El uso de agua bendita es invocar a Jesucristo y su gracia salvadora sobre nosotros.
Podemos con ella bendecir nuestra casa o nuestros lugares de trabajo, para ello rociamos las habitaciones derramando un poco de agua y decimos:
Señor y Padre nuestro, míranos a nosotros tus hijos, que salvados por Jesús hemos nacido del agua y del Espíritu Santo en el Bautismo. Concédenos que todos los que vivimos (o trabajamos) en esta casa por medio del rocío de esta agua quedemos renovados en el cuerpo y en el alma y te sirvamos con limpieza de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.Rezamos también: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Fuente: sagradoweb.com