Milagros
El milagro de Bruselas
04 Sep, 2006 - 16:21:00

Un banquero judío, llamado Jonatás, que vivía en Bélgica, consiguió por dinero y por mediación de otro judío, Juan de Louvain, falsamente convertido al cristianismo, hacerse con un copón robado en una iglesia de Bruselas y que contenía varias Hostias consagradas. El individuo las profanó sacrílegamente en unión de sus amigos; pero, por justos juicios de Dios, fue asesinado dos semanas después.

La viuda de este hombre entregó las Sagradas Hostias a los judíos de Bruselas. Ocho de ellos tuvieron una reunión el día 4 de abril de 1370, que era Viernes Santo, y, habiendo colocado las Hostias sobre una mesa, las pincharon con puñales.

Entonces salió de ellas sangre milagrosa y cayeron de espaldas los sacrílegos como sus antepasados en el Huerto de los Olivos. Aterrorizados, quisieron deshacerse de las Sagradas Formas, y para ello consiguieron que una mujer, falsamente convertida del judaísmo, las llevase a Colonia. Pero movida por los remordimientos, esta mujer reveló el hecho al párroco de Nuestra Señora de la Chapelle.

Se instruyó después el proceso del hecho, y los judíos declararon convencidos su crimen. Tres de las hostias milagrosas se conservan aún en la Colegiata de Santa Gúdula, en Bruselas, encerradas en una Custodia de extraordinaria riqueza y arte, que se lleva solemnemente todos los años por las calles de la capital en una imponente manifestación de fe, denominada la Procesión del Santísimo Sacramento del Milagro.


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