Oh benevolísimo y misericordísimo Corazón de Jesús, estampa en nuestros corazones una imagen perfecta de tu gran misericordia, para que podamos cumplir el mandamiento que nos diste:
“Serás misericordioso como lo es tu Padre”.
Madre de la misericordia, vela sobre tanta desgracia, tantos pobres, tantos cautivos, tantos prisioneros, tantos hombres y mujeres que sufren persecución en manos de sus hermanos y hermanas, tanta gente indefensa,
tantas almas afligidas, tantos corazones inquietos, Madre de la misericordia,
abre los ojos de tu clemencia y contempla nuestra desolación.
Abre los oídos de tu bondad y oye nuestra súplica.
Amorosísima y poderosísima abogada, demuéstranos que eres en verdad la Madre de la Misericordia
Fuente: sagradoweb.com