Ponte en presencia de Jesús que está allí, hecho pan para nosotros.
Repite las siguientes frases, tratando de decirlas con tu corazón.
Si te surgen palabras tuyas, díselas a Jesús.
Deja así que el Espíritu Santo te guíe en la oración y luego recién continúa. “Jesús bueno …Jesús compasivo…Jesús misericordioso …Jesús salvador…. Jesús mi pastor, mi Maestro, Señor de mi alma, anhelo de mi corazón. Estoy aquí frente a Ti. Estoy…. (dile tus sentimientos: arrepentido, confuso, afligido, gozoso, triste, preocupado, etc).
¡Oh Jesús! solo a Ti te busco, solo en Ti hallo mi paz y mi bien. Tú que tantas veces me llamastes; aquí estoy. ¡Salvador mío! ¡Maestro Bueno, Redentor Santo!
Quiero pedirte perdón por todas mis ofensas… Jesús, dame humildad, arrepentimiento, sencillez…. ¡Pan de Vida! ¡Buen Pastor, Agua Viva! Quiero pedirte por todas mis necesidades espirituales y materiales (pide por todo lo que sientas es una necesidad)
Te dirijo una súplica por … (nombra personas y su situación por las que quieras interceder.) Te pido especialmente por todos los que me han hecho el bien, conocidos y no conocidos, sabidos y no sabidos. ¡Jesús! ¡Pan Eterno, Vid Verdadera! Te doy gracias por…. (Detalla todas las situaciones y hechos por los que das gracias, de los más pequeños a los más grandes) .
Terminar haciendo la Comunión espiritual: ¡Oh Jesús mío! Creo firmemente que estáis aquí presente en la Hostia Consagrada, os adoro con suma reverencia desde lo íntimo de mi alma y deseo recibiros dentro de mi pecho; pero ya que no puedo hacerlo ahora sacramentalmente, venid espiritualmente a mi corazón; yo deseo unirme a vos siempre; no insistáis que jamás me apartaré de Vos. Amén.
Fuente: sagradoweb.com