Frente a la continuidad de tradiciones religiosas establecidas, se hizo presente la inquietud de investigar tradiciones religiosas minoritarias y precariamente conocidas.
Esta iniciativa surgió en 1999 en el seno de la asamblea del Parlamento de las Religiones, como un servicio que intentara ayudar en la preservación del conocimiento de algunas comunidades religiosas marginadas. También es una institución de académicos y teólogos que están uniendo esfuerzos para servir mejor a la comunidad global. A su vez, esta institución trata de construir relaciones positivas entre instituciones académicas y comunidades religiosas en beneficio mutuo. Más que hacer un rastreo etnofolclórico, los integrantes de este proyecto desean implicarse eficientemente dentro de estas investigaciones para entender mejor las necesidades de las comunidades en las cuales trabajan.
Los ejes que prioriza el LERP (The lost & endangered religions Project, El proyecto de las religiones perdidas y amenazadas), son básicamente tres:
1. Hacer un catálogo de colecciones etnográficas del mundo y ofrecer una copia de las informaciones antiguas o perdidas a las comunidades de las cuales fueron recolectadas.
2. Trabajar en la identificación de tradiciones religiosas en peligro de perderse, a menudo por la muerte de la última persona poseedora del conocimiento tradicional, y asistir a la preservación de ese conocimiento. De este modo, este acervo cultural se preserva para las generaciones futuras y para el estudio académico.
3. Identificar colecciones de información religiosa que posean grupos e instituciones religiosas y facilitar su contacto con instituciones académicas.
4. Un ejemplo concreto de la buena práctica de uno de estos objetivos ha tenido lugar en una pequeña comunidad al este de Turquía y fue llevada a cabo en 1997 por D.H. Frew, director y fundador del LERP. Después de tomar contacto con una comunidad de Yezidis, minoría religiosa semejante a los agnósticos, y ante la pregunta de si poseían escrituras o textos religiosos, estos comentaron la existencia de ciertos textos, pero que ya se habían perdido cuatro generaciones atrás. Indagando un poco de vuelta a USA, descubrió que un erudito occidental había recolectado esos textos en el siglo XIX, por lo que pudo sacar copias de estos y devolverlos nuevamente a la comunidad Yezidi.
Éste es sólo uno de los muchos casos en que se ha cubierto una carencia de suma importancia para la comunidad. Por ello, se sigue trabajando en nuevos proyectos para seguir protegiendo la enorme tradición cultural de comunidades y tradiciones. Esta sostenibilidad es al mismo tiempo compleja, debido a que en muchos casos se trata de comunidades con pocos recursos, de vida prácticamente paupérrima. De allí que este proyecto busque apoyos monetarios que subsidien la continuidad de estos rituales y tradiciones.
La pérdida de esta rica diversidad estrecha la perspectiva colectiva y los puntos de vista, ya que, opina el citado investigador, no sólo afecta a los estudios religiosos, sino que también concierne a los estudios folclóricos, antropológicos, lingüísticos, psicológicos e incluso a las ciencias exactas como la botánica, la medicina, etc.
Las implicaciones de esta pérdida parecen infinitas, pero más triste que eso, según Frew, habremos perdido una forma más de reverenciar lo hermoso del mundo y su diversidad.
fuente: barcelona2004.org