28 Sep, 2006 - 12:22:00Emilia pertenecÃa a una familia de clase media en un paÃs europeo, lleno de pobreza y necesidades después de la primera guerra europea. Siendo joven se casó con un modesto obrero textil y poco después tuvo un hijo - Edmundo- y luego una hija que murió unas semanas después por las precarias condiciones en que vivÃan. Cuando tenÃa cuarenta años quedó embarazada nuevamente y su salud estaba seriamente afectada por problemas renales y una afección cardÃaca congénita.
Emilia se preguntaba angustiada qué vida podÃa ofrecerle al hijo que llevaba en sus entrañas, cuando la situación económica y social del paÃs empeoraba cada dÃa, y además el embarazo, por su edad y su mala salud, significaba un riesgo para su vida. Por eso no faltó quien le aconsejara el aborto como solución, pero ella fue fiel a sus principios cristianos y lo rechazó rotundamente, continuando la gestación, y nació un niño: Karol.
Lo que siguió en esa familia fue duro, porque Emilia falleció diez años después y luego Edmundo, el hijo mayor. Estalló la segunda guerra mundial y el padre también murió. La familia quedó reducida a Karol, quien ahora tuviese más de ochenta años de edad. Quién viajó por todo el mundo cumpliendo heroicamente su misión, y en cada paÃs que visitó millones de gargantas le gritaron: “Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo”... ¡Gracias, Emilia, por no haber abortado!
Gracias a la colaboración de: Jaime Greiffenstein Ospina
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